Una partida diaria de cartas con su hija Esperanza forma parte de la agenda de Manuela Carballo, que se levanta sobre las once de la mañana y que a las once de la noche ya suele estar acostada. «Xogo a calquera xogo», dice. Y si variados son los juegos que practica con el naipe, también lo son los escenarios: pasó las Navidades en Ferrol en casa de un nieto, hijo de Esperanza, y las cartas estuvieron presentes en la oferta de ocio.
Aunque ha vivido siempre en Xermade, no le han faltado ocasiones de viajar, que ella no rechaza. Así, espera ir a Chantada, cuando mejore algo el tiempo, para ver a una cuñada.
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