Ateniéndose a la Ley, joyerías, platerías y establecimientos que fabriquen o expongan esos productos tienen que contratar la seguridad con empresas especializadas y autorizadas. Y deben disponer de una caja fuerte que si pesa menos de 2.000 kilos tendrá que estar anclada. También de «pulsadores antiatraco y otros medios de accionamiento del sistema de alarma», así como de rejas en huecos que den a patios y pasos interiores del inmueble, además de cierres metálicos en el exterior. A eso se sumaría una puerta blindada, la protección electrónica de escaparates, ventanas, puertas y cierres metálicos, y la conexión del sistema de seguridad con una central de alarmas.
Demasiado para el volumen de negocio y el valor de los objetos de la mayoría de tiendas complementos y platerías, protestan algunos afectados.