«Recorrí todo el norte de España vendiendo el Código de Circulación»

Benigno Lázare

LUGO

Empresario del automóvil y político ocasional, posee el arte de la convicción forjado en el doctorado en ventas

30 may 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Este hombre desaprovecha pocas de las oportunidades que se le presentan. Cuando en los años sesenta tuvo ocasión de viajar a Londres aprendió inglés; hizo la mili en África y desde entonces se maneja algo con el árabe, y raíz de unos amores con una italiana también controla la lengua de Dante Alighieri. Comenzó como vendedor de coches en Autolusa y uno de los jefes, que aún desconocía que no necesita demasiados estímulos, le dijo que entraba en una empresa con muchas oportunidades, que incluso podía llegar a gerente. Convencido o no, el patrón no se equivocó y Vicente Quintas alcanzó la gerencia y en ello sigue. Fue teniente de alcalde de Lugo, segundo presidente de la Escudería Miño y si no se hubiese cambiado al ramo de la automoción, probablemente estaría ahora al frente de una editorial lucense que cerró hace años porque, dice, su vocación era tener una librería, que fue su primer trabajo. Para preguntarle por un coche sin pretender comprarlo.

El plan inicial era hablar de tres aspectos muy importantes en su vida: el mundo de la automoción, el de los rallies y el de la política. El resultado final fue que, entre anécdota y anécdota, incluso habló de automóviles, rallies y política.

«Aunque no los cultivo mucho, siempre se me dieron muy bien los idiomas y a mi edad sigo haciendo cosas nuevas». Hace dos años realizó un máster en la Escuela de Negocios Esade y no tiene previsto quedarse ahí. Es muy aficionado a la lectura, y especialmente a todo lo relacionado con Churchill, del que es admirador «porque además casi asistí a su entierro cuando estuve en Inglaterra».

Fue allí cuando se dio cuenta del potencial de ese idioma porque en alguna ocasión coincidían jóvenes de muchos países y se entendían. Ya en su profesión, en más de una reunión de empresa lo sentaron al lado del invitado para darle conversación. Eran tiempos en los que aquí poca gente hablaba otro idioma, «pero con el inglés y el español ya podías recorrer el mundo».

«Llevo unos 42 años vinculado al sector del automóvil, presidí la Escudería Miño durante otros 25 y participé en la primera corporación democrática de Lugo, con José Novo Freire como alcalde». Son todas actividades que no permiten dormirse en los laureles, pero de todas la más dura y competitiva es la de la automoción, según dice. «Todavía hoy le dedico a la empresa más tiempo y trabajo que antes y conservo la misma ilusión que cuando comencé». En cuatro décadas no le quedó ningún rincón por inspeccionar: vendedor, jefe de ventas, director comercial, consejero, gerente y presidente del consejo de administración.

Previamente había estado dos años en Abelleira y con antelación trabajó en la librería Celta. Por entonces esta era una pequeña pero boyante editorial que tenía el privilegio, con otras dos de Madrid y Valencia, de imprimir los test de los exámenes y material para aprender las normas de la circulación. «Me dijeron si quería viajar y recorrí todo el norte de España vendiendo el Código de Circulación, y vendí montones».

No se había planteado entrar en política pero lo llamaron de UCD y aceptó. «No me arrepiento porque la etapa en el Concello fue muy interesante. El atractivo y el poder de la política es tremendo y ahora sigo colaborando con el PP, pero en la trastienda», dice.

En la competición automovilística hizo algún pinito con poca fortuna. Mucha menos de la que tuvo como gestor de la escudería, para la que incluso estaba comprometida una prueba del campeonato europeo, que se frustró por problemas de dinero. También se frustró un circuito, pero por motivo,s políticos.