El descenso, notable en algunos casos, en la demanda de pisos y viviendas en alquiler este verano en la costa lucense no sorprende al sector inmobiliario, que ya presagiaba el bajón desde Semana Santa. Así nos lo han explicado desde algunas inmobiliarias. Este verano, tanto en junio como en lo que llevamos de julio, se han alquilado bastantes menos pisos en A Mariña que el verano pasado a estas mismas fechas. En esto coinciden casi todos.
El frenazo se veía venir, pese a que como publicó La Voz esta misma semana los precios medios de los alquileres en la costa de Lugo están entre los más asequibles de todo el litoral español. Este bajón ha obligado a cambiar algunos hábitos o costumbres entre los clientes y los propietarios de estas viviendas de verano en alquiler. Por ejemplo, se tiende cada vez más a ofrecer pisos por semana o por quincena porque la demanda así lo requiere, cuando años atrás meses como julio y agosto se alquilaban por los treinta y un días.
No solo eso, si no que la baja demanda ahora de pisos en alquiler (y también la excesiva oferta de inmuebles en los últimos años debido al alto ritmo de construcción) ha obligado a los propietarios a rebajar los precios notablemente, este año se nota incluso más; los alquileres van a la baja. En Viveiro, uno de los lugares de costa ahora más económicos, el alquiler de un piso de verano para el mes puede lograrse en algunos casos por 800 euros, cuando el precio medio antes era de 1.200 euros.
Puede sorprender al lector, pero desde algunas inmobiliarias también apuntan que ahora como temporada alta en Viveiro, por ejemplo, está consolidándose Semana Santa, más que estos meses de verano. En Semana Santa la quincena puede llegar a alquilarse a 800 euros; 400 euros la semana, más que ahora los mismos días en verano. En temporada estival, ahora mismo, quince días en Viveiro pueden alcanzarse en alquiler por unos 400 ó 500 euros, según los casos (los más económicos, siempre precios medios). Dependiendo de las condiciones de la vivienda, de la situación, los precios pueden oscilar.
Se da el caso excepcional de alguna inmobiliaria lucense que este verano aún no ha logrado alquilar ninguna vivienda en la costa mariñana; es el extremo en su grado máximo de la crisis. Teniendo los precios incluso más bajos y ofreciendo quince días en A Mariña por 400 euros y por 600 euros un mes completo. Los chalés a pie de playa, sin embargo, siguen teniendo aceptación y demanda.