La junta de gobierno local celebrada ayer aprobó la concesión de licencia de obra para construir la «primera fase do edificio na prolongación da rúa Garañón-Xacobe III de Inglaterra. Unidad de actuación CS-5». Es decir, la licencia para construir los tres primeros bloques de la urbanización junto a las cuestas del parque, en la finca de O Garañón.
El Concello denegó esta licencia el pasado verano porque el proyecto presentaba «deficiencias» y también porque los usos de los ochenta locales proyectados no se especificaban. El promotor volvió a solicitarla el pasado octubre y la junta de gobierno la concedió ayer, aunque según palabras del portavoz del equipo de gobierno, José Rábade, los usos de los locales siguen sin definirse.
El proyecto plantea la construcción de seis bloques escalonados, de manera que haya vistas al río Miño desde todas las alturas. Los tres edificios de esta primera fase son los más cercanos a las cuestas del parque y tienen ocho alturas más la cubierta, además de los locales y garajes. Los bloques están construidos sobre unos pilares de 4,6 metros cuadrados y, en total, miden casi 28 metros de altura con una edificabilidad de 7.105 metros cuadrados.
El plazo máximo de ejecución, es de 30 meses una vez concedida la licencia, según declaró ayer José Rábade.
Con esta licencia se agotan todas las esperanzas de paralizar una obra muy polémica entre muchos sectores de la población por el impacto que, aseguran, tendrá sobre el parque Rosalía de Castro.
El propio ayuntamiento trató de convencer al promotor de la obra, Ricardo Iglesias, para que paralizara la obra mientras los grupos municipales buscaban una alternativa, pero todos los intentos fueron fallidos. La única opción que tuvo el ayuntamiento para minimizar el impacto de esta urbanización fue renunciar al 10% que le corresponde legalmente y que, por ese motivo, no se construirá y reducirá un poco la edificabilidad.
La concejala del BNG Paz Abraira declaró ayer que «o goberno local hoxe -por ayer- consumou unha aberración urbanística nunha zona emblemática da cidade, que pasará a historia como a maior desfeita urbanística de Lugo».
La consellería de Cultura también trató de frenar la obra con un informe en el que declaraba que la finca de O Garañón está en el área de influencia de las termas. El concejal de Urbanismo, Francisco Fernández Liñares, en cambio, rechazó este informe alegando que, tanto las termas como el antiguo sanatorio de García Portela están catalogadas en el inventario general del Patrimonio de Galicia, pero, aseguró que no tienen entorno de protección por lo que el informe de la consellería no tenía relevancia.
Las viviendas de la segunda fase, casi 10.000 metros cuadrados, se construirán más adelante. Son otros tres bloques, también proyectados en desnivel.
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