Un patrimonio micológico que va más allá de la cerrota

C. Rueda MONFORTE/LA VOZ.

LEMOS

Una espectacular variedad de hongos se despliega en otoño en la Terra de Lemos

03 dic 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Los campos y bosques de la comarca de Lemos se caracterizan por la presencia de una gran cantidad y variedad de hongos que se hace especialmente patente durante la temporada otoñal, aunque ciertas especies pueden encontrarse prácticamente durante todo el año. Las masas arbóreas, formadas en su mayoría por pinos, robles, castaños y otras frondosas, la existencia de determinadas plantas y la acidez del suelo condicionan esta gran diversidad micológica.

El otoño es el período más idóneo para la fructificación de numerosas especies de hongos, siempre que se den unas condiciones favorables de humedad y temperatura. También puede darse el caso de una estación otoñal irregular con temperaturas bajas y escasez de lluvias. Ambas situaciones se han dado este año, lo que ha influido en su recolección, que ha sido un poco atípica. Aún así, durante octubre y noviembre se han podido observar en la zona numerosas especies de hongos: comestibles, tóxicos y otras variedades que carecen de valor culinario, pero que destacan por su singular aspecto. Para los aficionados a la micología, en todo caso, el interés que ofrecen los hongos no se limita a su utilidad en la cocina. Una muestra de esta notable riqueza micológica puede verse en las imágenes de esta página, que fueron tomadas durante las últimas semanas en diferentes puntos de la comarca.

Entre las variedades comestibles que más proliferaron esta temporada se encuentran las especies Boletus edulis , Boletus pinophilus o pinicola, Boletus aestivalis y Boletus erythropus . También han sido abundantes la Macrolepiota procera -la popular cerrota, la especie más conocida y consumida en la zona-, la Macrolepiota rhacodes , que se diferencia de la anterior en que las láminas adquieren un color rojizo al rozarlas, al igual que el pie si se quiebra, y la Macrolepiota konradii . Son asimismo frecuentes el champiñón silvestre o Agaricus campestre , la bola de nieve o Agaricus arvensis , el níscalo Lactarius deliciosus , el pie azul o Lepista nuda -que se come cocinada, pero que puede causar molestias si se ingiere cruda-, la pardilla o Clitocybe nebularis y la Marasmius oreades , conocida en castellano como senderuela y en gallego como sendeiriña.

Otras especies comestibles presentes en la zona son la Coprinus comatus o barbuda, muy apreciada por su agradable sabor pero muy perecedera, la Agrocybe aegerita o seta del chopo y la Laccaria amethystina o pimpinela morada, inconfundible por su color lila.

A estas se pueden añadir otras especies como la Cantharellus tubaeformis o angula de monte, que sale desde finales de octubre hasta mediados del invierno, la Fistulina hepatica o hígado de buey -los ejemplares jóvenes son comestibles en ensaladas-, la Hydnum repandum o lengua de vaca y la Amanita rubescens . Con este variedad hay que tenercuidado ya que se presta a confusión con la Amanita pantherina , una especie muy tóxica también presente en la zona.

Especies venenosas

En la comarca también han podido verse esta temporada numerosas variedades consideradas como tóxicas o muy tóxicas. Una de las más conocidas es la Amanita muscaria -con un llamativo sombrero rojo con pintas blancas-, que no se considera mortal pero puede provocar el coma si se ingiere en gran cantidad. Más peligrosas son otras especies del mismo género como la Amanita phalloides -cincuenta gramos bastan para matar a una persona- y la Amanita pantherina , que también puede provocar la muerte. La Amanita gemmata , por su parte, presenta el riesgo de que se parece mucho a la Amanita citrina , comestible aunque de escaso valor culinario.

Otras setas venenosas que se pueden encontrar en la comarca son la Hypholoma fasciculare , que brota en los troncos de árboles formando apretados racimos; la Agaricus xanthoderma , una variedad tóxica del champiñón que adquiere un color amarillo de yema de huevo en el sombrero o el pie cuando se roza o se frota; la Hygrocybe conica , que nace en praderas; la Cortinarius sulphureus , frecuente en los en robledales; la Clitocybe dealbata y la Macrolepiota rhacodes bohemica , una variedad tóxica de la mencionada Macrolepiota rhacodes que brota en las huertas próximas a los gallineros. Cabe mencionar también la Tricholoma saponaceum , medianamente tóxica, que se reconoce por su olor a jabón.

En la zona también es posible ver diversas especies de poco o ningún valor culinario, pero que llaman la atención por sus peculiares formas o colores. En este apartado se pueden incluir la Clathrus ruber y la Phallus impudicus , que son comestibles pero solo en fase de huevo. La Helvella crispa u oreja de gato blanca es tóxica si se consume en crudo. También resultan muy llamativas la Otidea onotica u oreja de asno, la Tremella mesenterica , de un vivo color amarillo, y las demás especies que crecen sobre la madera.