Portomarín recibe a cientos de turistas para pasear por las márgenes de Belesar

Xosé Ramón Penoucos Blanco
X. R. Penoucos SARRIA/LA VOZ.

LEMOS

Los peregrinos que desde hace unas tres semanas llegan a Portomarín se encuentran con una sorpresa inesperada que todos aseguran que nunca olvidarán. La experiencia única de la que pueden disfrutar es la de contemplar las ruinas del viejo pueblo emergiendo majestuosas de las aguas del embalse de Belesar.

El espectáculo puede contemplarse gracias a que la ausencia de lluvia durante la temporada estival trajo como consecuencia un considerable descenso de las aguas y dejó al descubierto una gran parte de las ruinas del pueblo sepultado por las aguas en 1963.

El descenso en el nivel de las aguas también dejó completamente al descubierto un camino que transcurre paralelo al río y por que se pueden caminar varios kilómetros. Los peregrinos suelen llegar muy cansados al final de la etapa, pero son muy pocos los que resisten la tentación de bajar hasta tocar el agua y muchos van más allá y todavía dan un paseo por la orilla del embalse.

Al margen de los visitantes que trae el camino y que no se esperan esta sorpresa, los fines de semana son centenares las personas que acuden a la localidad procedentes de distintos puntos de Galicia y que ya son conscientes de que van a disfrutar de unas vistas únicas.

El elevado número de visitas es muy positivo para todos los sectores económicos de Portomarín y por ello pretenden conservar los alrededores del embalse tal y como están. Uno de los problemas que se repite cada año es la afición de la gente a lanzar piedras y otros objetos al cauce del río con el consiguiente perjuicio ecológico que conlleva.

El tiempo de momento está ayudando, pero pronto comenzarán las lluvias y el pueblo volverá a quedar sepultado. Los que quieran verlo en todo su esplendor apenas disponen de unas semanas.