Se acabó el tener que sudar en mallas ante la mirada del cachas de turno, cada vez hay más centros deportivos en la capital que solo admiten mujeres como pupilas
07 sep 2010 . Actualizado a las 02:00 h.Se puede decir más alto, pero no más claro: «A partir de este punto, no hombres». Este cartel, en el centro de entrenamiento Curves de la capital lucense, concede al sexo masculino el espacio comprendido entre la puerta del local y el extremo del mostrador de la recepción: dos metros, aproximadamente, en los que también cabe un sofá para que, quienes vayan a esperar a su pareja, puedan hacerlo con más comodidad. Pero, eso sí, siempre sin superar el límite que le permitiría llegar a la sala en la que mujeres en mallas hablan sin tapujos de sus avances en la lucha contra las irreductibles cartucheras, contra los muslos fofos o de los mejores ejercicios para combatir la celulitis, por poner algunos ejemplos de conversaciones que no se suelen mantener con un hombre delante.
El centro Curves no es el único establecimiento que se ha especializado en tonificar el cuerpo de las lucenses, ya que el gimnasio «femenino» +QFitness también lo hace. En ambos casos, a la pregunta de «¿y si un hombre quisiera matricularse?» la respuesta es contundente: «No podría». Y también en ambos casos, la negativa tiene una explicación. «A la hora de tonificar o de hacer ejercicio, da igual que seas hombre o mujer. Pero, normalmente, el hombre busca ponerse cachas y ninguna mujer, ninguna, quiere ganar volumen», explica la responsable de +QFitness, Ana Merino.
Este es el motivo de que en su gimnasio no haya máquinas con pesas, sino que «tenemos máquinas hidráulicas con las que tonificas el cuerpo, pierdes flacidez y quemas grasa, pero nunca ganas volumen» señala Merino. Una explicación muy semejante dan en el centro Curves, en el que señalan que las máquinas que hay en el centro, también hidráulicas, «a un hombre no le servirían porque están pensadas para trabajar el cuerpo de la mujer y para no ganar volumen». Con este tipo de máquinas se trabajan todos los grupos musculares, pero sobre todo los correspondientes a zonas especialmente «rebeldes» para las mujeres: glúteos, muslos, pecho, caderas, brazos y piernas.
Otro de los ganchos de este tipo de establecimientos es el planteamiento de las clases, en las que se combinan los ejercicios en el circuito de máquinas con otro tipo de actividades aeróbicas, en colchonetas o con las famosas plataformas vibratorias.
Pensado para conciliar
El horario es otro de los incentivos que, según la responsable de +QFitness y una monitora del centro Curves, animan a las mujeres a escoger sus establecimientos frente a otros mixtos, que tienen unos horarios más rígidos.
Merino señala que «nosotras abrimos de nueve de la mañana a diez de la noche pensando en quien tiene que trabajar». En el Centro Curves, cierran a mediodía, pero abren a las ocho y media de la mañana y, por la tarde, a partir de las cuatro. En ambos sitios aseguran que media hora tres días a la semana es suficiente para ponerse en forma.