De la barrica al gran reserva

Xosé María Palacios Muruais
Xosé María Palacios XERMAR (COSPEITO)/LA VOZ.

LEMOS

Manuel Lozano ha arreglado en Cospeito una tienda heredada de sus padres, que tiene venta de alimentos, bar y restaurante

22 may 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Con lucidez y con ilusión, a Manuel Lozano se le acumulan las vivencias al recordar el trabajo de hace décadas en el negocio de sus padres, Casa Paca. Cuando no había supermercados y las carreteras aún escaseaban, recorría caminos en un Land Rover para abastecer a las casas en las vísperas de fiestas.

En el negocio se vendía habitualmente lo que se despachaba una tienda que era a la vez ultramarinos y taberna: aceite, vino, azúcar o sal eran algunas de las mercancías más presentes en la tienda, que además casi ofrecía rasgos que la adelantaban a su tiempo. Cuando el hígado de la matanza solo era prácticamente un sobrante en las casas, de aquí salía para una empresa. Lo mismo pasaba con las setas y con el árnica, que compraban distribuidores de Rábade y de Monterroso. «Era como os herbolarios de agora», dice.

Pero el negocio, además de despachar lo necesario en alimentación, era un punto de encuentro casi inevitable para los vecinos. Lozano recuerda las frecuentes partidas de cartas, cuyo contraste con la actualidad se nota en detalles: los parroquianos de antes bebían vino caliente con azúcar, los de ahora eligen la marca que les apetece.

Vinos

Antes y después de misa, por la taberna pasaban vecinos, que tomaban un vaso. El vaso llevaba vino que se guardaba en barriles tras ser transportado desde Rábade, en tanto que ahora llega de variados lugares, tan dispares como las denominaciones de origen que se ofrecen a los clientes.

Pero los cambios de ayer a hoy no se limitan a los marcados por unos tiempos que ya quedan atrás. Tras unos años de cierre, que llegaron después de que sus padres lo alquilasen al jubilarse, el negocio lleva meses con un renovado aspecto. Las ayudas de la Xunta a los establecimientos adscritos a la Rede Rural Galega han permitido arreglar el edificio, que junta tienda de productos variados, bar y restaurante.

«Boa carne» y bacalao

Caldo, callos y «boa carne» son apuestas fijas de un menú que quiere incorporar como gran aliciente el bacalao, otra de las mercancías fijas cuando la casa era parada y fonda. Lozano confiesa ser un gran amante de ese pez, que además parece encajar bien en la estrategia del negocio de dar «comidas concretas, bien feitas».