Mar Vilanova dirigirá hoy en Chantada una cata de vinos que será seguida por unas 260 personas desde diferentes puntos de Galicia
Mar Vilanova ha dirigido muchas catas, pero ninguna como la de esta tarde en Chantada. Tendrá 260 personas entre el público, la mayoría siguiendo sus explicaciones por videoconferencia desde media docena de telecentros en diferentes puntos de Galicia como Monforte, O Barco o Catoira. Es una de las convocatorias previas a la edición de este año de la Feira do Viño de Chantada, que se celebra el fin de semana.
-¿Será la cata más concurrida que ha dirigido?
-Desde luego, es la primera cata por videoconferencia que que se hace en España. Llevo catando muchos años y nunca había tenido ocasión de participar en una experiencia así. Se trata de una idea que surgió del Ayuntamiento y [del ex concejal] Roberto Iglesias, que me conocía porque ya he dado cursos en Chantada en coincidencia con las ferias del vino. La videoconferencia permite dirigir una cata para 260 personas, algo imposible en una sala, porque ya solo servir un vino llevaría muchísimo tiempo.
-¿Cómo la va a organizar?
-Empezaré con una ponencia sobre análisis sensorial a la que seguirá un turno de preguntas. Y después cataremos tres vinos, un treixadura, un mencía joven y un mencía de crianza. Después de cada uno se abrirán turnos de comentarios, con tiempos reglados para cada uno de los telecentros conectados.
-¿Será más complicado que una cata «presencial»?
-Para la ponencia no, porque en todas las salas habrá pantallas y me van a oír como si estuviesen en Chantada. En la cata, tal y como está organizado, tampoco debería haber ninguna limitación. A mí me gusta que en los comentarios de los vinos fluya el diálogo con la gente, que digan a qué les huele esto o lo otro. Aquí el tiempo de intervenciones estará limitado, y eso quizá le quite algo de fluidez. Pero al final se trata de que cada cual hable de sus sensaciones.
-¿Por su experiencia, la gente sabe más de vino ahora que hace unos años?
-La cultura del vino ha avanzado mucho, gracias a cosas como la de mañana [por hoy] en Chantada. Tanto en Galicia como fuera, pero sobre todo en Galicia. La evolución en la Ribeira Sacra, por ejemplo, es enorme. Y la evolución en el mundo del vino también propicia que el consumidor quiera saber más. A la gente cada vez le gusta más saber de vinos. Es un mundo atractivo, y además somos un país vitícola, lo llevamos dentro
-La Ribeira Sacra tiene ya un tercio de la cosecha de este año embotellada para vender. ¿Le sorprende?
-Si se vende es porque hay demanda. Es un buen dato, no es algo que puedan decir en todas las zonas vitícolas de España, muchas de las cuales todavía tienen vino de la cosecha anterior en las bodegas.
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