Ante determinadas situaciones, a un político solo le cabe adoptar dos posturas: o está con sus representados o contra ellos.
No existen términos medios.
No tengo apetencias políticas, soy ideológicamente independiente de cualquier opción y no me encuentro vinculado a disciplina partidaria alguna. Pero soy ciudadano y por ello cívicamente impelido a poner de manifiesto lo que siento, tanto más cuando soy consciente de que sigo con vida gracias al funcionamiento del Hospital Comarcal y buen hacer de los profesionales de los servicios de Urgencia y Cardiología y restantes implicados en el que queremos sea normal funcionamiento del mismo.
Será por ello fácil de comprender que, preocupado por cualquier deficiencia en su funcionamiento -y ya no solo desaparición, que sería fatal-, haya acudido a la reunión de la Plataforma Ciudadana en Defensa de la Sanidad Pública, quedando gratamente sorprendido por el desbordamiento de asistentes, contra la general apatía de los monfortinos ante cualquier manifestación colectiva. Ojalá también esto vaya cambiando.
Hube de escuchar, con estupor, el posicionamiento de uno de nuestros políticos en favor de la Consellería de Sanidade y en contra de la generalizada preocupación allí manifestada, con olvido de que, una vez electo, es representante de todos los electores, cuyo bienestar debiera preocuparle si su ideal fuese el interés publico y el servicio a la comunidad y no a un determinado partido ahora en el poder. Lo que consideré un puntual despropósito, importante pero cívicamente perdonable, se convirtió en insulto a la inteligencia y conducta reiterada cuando por este periódico tomo conocimiento de que la delegada de la Xunta aprovechaba su visita a esta ciudad para calificarla de «un instrumento político para beneficio personal», al parecer de nuestro alcalde, pidiéndole moderación. Pero olvidando que su primordial deber político, como diputada que fue, es atender a sus representados, y no defender un partido o un gobierno, o a una conselleira que parece no querer dar la cara con esa cuestión, mandando solo emisarios, y recibiendo solo a representantes afines a su ideología, y no al legítimo representante de la ciudadanía monfortina, como es su alcalde.
Don Dámaso y doña Raquel: No han entendido nada.
Quédeles claro que quien esto suscribe (y seguro que la inmensa mayoría de los monfortinos), por obtener hechos formales y firmes de que el Hospital no va a sufrir merma, está dispuesto a salir a la calle o ir a donde sea preciso con independencia de la opción política que lo solicite, sea de izquierdas, de derechas o del Celta de Vigo.
En lugar de tanta defensa de la consellería, de tantas palabrería hueca, unan sus fuerzas a las de los ciudadanos, y luchen junto a ellos por el mantenimiento de nuestro Hospital, y a la conselleira «pónganla a andar», si pueden.
Tomen ejemplo de nuestro alcalde don Severino, al no dudar de ponerse al frente, al lado de sus conciudadanos, para conseguir ese objetivo. Esa actitud no es para reprochar, aunque fuese «una opción política» (¿cuál no la es?), sino para adoptar igual comportamiento, de defensa de los intereses de la ciudad, la comarca y su Hospital.
Si, por el contrario, no son capaces de solucionar políticamente tal situación, su lugar no está «en sede parlamentaria» (lo mencionaba don Dámaso el otro día y bueno será recordar que de «sede» deriva «sedere», que significa «estar sentado») sino que estarán mejor sentados en sus casas dejando que otros trabajen para solucionarla.
Y, por favor, no es precisa contestación. Me conformo con que me representen y me sirvan políticamente cuando estoy pidiendo algo sensato y beneficioso para mi ciudad y su comarca.