El sector de la construcción parece que empieza a salir de la crisis en Sarria, sobre todo en lo relacionado con la venta de viviendas.
Las inmobiliarias locales notaron un repunte en ventas de vivienda nueva que comenzó a principios de verano, experimentó un alza considerable en la época estival, y se mantiene ahora estable.
En los primeros meses del año reconocen que vivían casi exclusivamente del alquiler, negocio que experimentó un gran aumento, pero en los últimos meses recuperaron un buen ritmo en ventas, todavía muy inferior al que se registraba antes de la crisis.
Un dato importante es que en la actualidad prácticamente ningún comprador se atreve a comprar sobre plano ni con la obra a medio terminar. La minoría que aún opta por estos sistemas de compra exige siempre un aval bancario al promotor de la obra.
En lo que compete a los precios, no se han registrado bajas importantes. Los clientes suelen llegar a las inmobiliarias buscando alguna ganga, pero después de mirar en varias se dan cuenta que no existen.
Un aspecto destacable en el que incidieron tanto desde la notaría como los responsables de inmobiliarias es la elevada calidad constructiva de los profesionales del sector que trabajan en la villa. El efecto de la crisis originó que todavía aumentaran la calidad y el equipamiento de los pisos para atraer clientela. Hoy es ya muy habitual que se ofrezcan viviendas con la cocina totalmente amueblada, armarios empotrados completamente acabados y otras mejoras.
Los profesionales achacan este repunte a que la gente decidió esperar al principio de la crisis con la esperanza de que la vivienda bajara de manera sustancial y tras pasar varios meses y comprobar que no sucedió esto ya se resignaron a comprar al precio que tenía el mercado antes de la crisis.