Emilio Aguiar tiene 52 años. nació en la parroquia de Diamondi, en el municipio de Escairón, pero lleva dos décadas residiendo en Burela. Por las mañanas se dedica a sus funciones como operario municipal, que le han permitido «experimentar» y verificar el resultado de sus investigaciones. Cuando recaló en Burela ya contaba con experiencia profesional. «Aparte dos coñecementos adquiridos nos estudios de maestro industrial electricista, traballei en Teixeiro, nunha empresa de mantemento», relata.
Pero, si algo caracteriza a este hombre es la curiosidad y la inquietud por mejorar en su trabajo. «Sempre foi así, nunca me quixen quedar parado, nunca aceptei o de 'isto vai por aquí e listo'». Apasionado de la electricidad, Aguiar procura reciclarse y estar al día. Su invento le valió una medalla de oro y el reconocimiento del salón mundial de la invención de Bruselas en 1995. Aunque admite que queda mucho por inventar, de momento prefiere concentrarse en la fabricación del reductor de consumo eléctrico, todas las tardes en su taller de Burela.
Después de tanto discurrir y hallar el quid, el inventor comenta: «Un non se fai rico, pero si da para ir vivindo».