Pequeña gran fiesta en A Veneira

Alberto López alberto.lopez@lavoz.es

LEMOS

Cada vez es más normal ver como las fiestas de los pueblos se recuperan. También es curioso ver como en esas fiestas son los jóvenes los que bailan en primera fila de la orquesta de turno y no los mayores como pasaba hace no tanto tiempo. Uno de esos festejos que se recuperaron recientemente fueron los que, en honor a Santa María Magdalena, se celebran en la pequeña aldea de A Veneira de Roques, en Pobra do Brollón. Pese a que en el lugar sólo viven siete vecinos, el día grande del pueblo no faltó de nada. Misa, procesión, gaiteiros, un par de dúos musicales y este año, por primera vez, la celebración de la Festa do Caldo. El organizador de todo esto, Diego Parada, reconoce que no es fácil. Como siempre, el principal problema es el dinero. Parada se las apaña como puede y gracias a la venta de rifas, camisetas y las pequeñas aportaciones de los vecinos consigue el montante suficiente para organizar estas fiestas. No sólo eso, sino que aún le llega para comprar un cabrito, que ayer noche, tras la degustación popular de caldo se sorteaba entre todos los asistentes. Que por cierto, no se crean que son pocos. Doscientos. A Veneira multiplica por treinta sus vecinos el día de la fiesta. A ver que ciudad consigue algo así.