El Olimpíyski de Moscú aplasta la apuesta española

TELEVISIÓN

18 may 2009 . Actualizado a las 10:53 h.

Levante la mano quien se haya creído que Soraya y su La noche es para mí se iban a venir de Moscú con algo en el bolso. Realmente era la crónica de un desastre anunciado, aunque la extremeña se antoja ajena al gran despropósito que fue la participación española en el Festival de Eurovisión más caro de la historia (¡31 millones de euros! ¿Pero quién habla de crisis?), y con ello, el más descomunal monumento a la horterada.

Lo único rompedor de la noche fue la suculenta apariencia de la alemana Dita von Teese en la coreografía Miss Kiss Kiss Bang . Con apariencia de salir de un dibujo sado del mítico Carlo, barrió del escenario al cantante Oscar Loya.

No cumplió Dita la amenaza de lucir sus maravillas pectorales, pero fue lo mejor de una noche que se lo pondrá muy difícil al próximo país organizador, salvo que se carguen el invento, cosa por otra parte muy saludable de haber coraje para hacerlo.

Como dicta la costumbre, lo de menos fueron las canciones, mientras lo espectacular fue para el enorme pabellón Olimpíyski de Moscú, agrandado por un auténtico carrusel de cámaras cuyos movimientos, a fuerza de querer ser vistosos, acabaron en puro empacho visual. Veinticinco temas que a oídos del telespectador profano resultaron clones aplastados en coreografías que no podían evitar la sensación de un déjà vu , otro rutinario viaje por el túnel del tiempo catódico.

Anotado esto, a Soraya le traicionaron hasta sus padrinos, que menudos zulúes. La propia TVE pasó de ella con vergüenza torera cuando la víspera prefirió el directo del Nadal-Verdasco a la semifinal de Eurovisión, que emitió en diferido dejando a los televotantes sin? voto. Peor imposible.

Y aunque casi fue de agradecer, el especial de dos horas y media previsto por La Primera para antes de la final, con Alaska a la batuta, quedó literalmente laminado al dar prioridad a las cuatro horas y media del duelo Nadal-Djokovic. Ni hecho a propósito.

Cuando ya toquisque estaba hasta el moño de Eurovisión, Soraya salió de última y se vino de penúltima, gracias en parte a Andorra y Portugal, quizá solidarios con el infortunio del vecino.