Al igual que sucedió con el secuestro del embajador mexicano en Caracas, Carlos Pujalte, y de su esposa, Paloma Ojeda, que ocurrió la madrugada del lunes y, según las investigaciones policiales, fue ordenado desde un penal, se sospecha que tras el rapto de Juan Cortés también podría estar una banda cuyos líderes operan desde una cárcel.
El embajador de México y su esposa fueron retenidos durante cuatro horas y liberados, según versiones extraoficiales, tras el pago de unos 10.000 euros. Medios locales informaron de que los contactos se hicieron también desde una prisión.
En las cárceles venezolanas, en las que hay unos 40.000 reclusos, abundan los teléfonos móviles, las drogas y las armas. El principal grupo de secuestradores de Venezuela, conocido como Los Invisibles y dirigido por tres hermanos, operaba desde tres penales diferentes del país, hasta que los tres se fugaron simultáneamente hace dos años. No volvieron a ser detenidos y la banda es ahora mucho más fuerte, aseguran fuentes extraoficiales. En Venezuela se denunciaron el año pasado unos 1.500 secuestros de larga duración, aunque se estima que la cifra real quintuplica esa cantidad. Solo en enero, se han denunciado 25 secuestros.