Solo acudieron a la reunión representantes de los concellos de Salceda y Fornelos de Montes
09 ago 2011 . Actualizado a las 19:35 h.La pugna que mantiene Abel Caballero con la Xunta a cuenta de la presidencia de la futura área metropolitana de Vigo desembocó ayer en un plante masivo de alcaldes en la primera reunión de la Mancomunidad de Municipios, embrión del futuro gobierno comarcal. Este organismo lo preside estatutariamente el alcalde de Vigo, pero en el anterior mandato, socialistas y nacionalistas contaban con una amplia representación. La situación cambió radicalmente el 22-M y los populares decidieron ayer hacer una exhibición de fuerza.
Tras la celebración de los comicios, el PP ha puesto sobre la mesa la cuestión de la presidencia del gobierno metropolitano, al considerar que nueve alcaldes de un total de doce le dan derecho a reclamar el puesto dejando el cargo abierto a una votación. La iniciativa ha irritado al regidor vigués, que mantiene que la presidencia es innegociable dado el peso demográfico y económico de Vigo en la comarca.
A la espera de que el conflicto se resuelva en el Parlamento durante el debate de la ley del área metropolitana, el PP dio ayer un golpe de efecto al no acudir ninguno de sus concellos a la constitución de la junta de gobierno de la Mancomunidad de Municipios. La reunión estaba prevista para las 13.30 horas en el Concello vigués. A esa hora solo estaban en la sala de reuniones un representante de Salceda (en manos del BNG) y otro de Fornelos, el único gobernado por el PSOE junto con Vigo.
Ante la falta de cuórum, Caballero no tuvo más remedio que aguardar una hora para celebrar la reunión en segunda convocatoria. Pese a ello no acudió ninguno de los restantes concellos, todos ellos gobernados por el PP. Es una situación bien diferente a la del mandato anterior, cuando, además de Vigo y Fornelos, tenían color socialista Redondela y Nigrán. Igualmente, el BNG gobernaba O Porriño además de Salceda. Un empate, con la salvedad de la mayoría que otorga Vigo.
El portavoz municipal del PSOE, Carlos Font, acusó de inmediato a Feijoo de ordenar este plante, una medida que calificó de «escandalosa». «Foi o presidente da Xunta o que deu instrucións directas aos alcaldes do PP para que non asistiran a esta reunión; significa que os rexedores do PP non cumpriron as súas obrigas e polo tanto non están capacitados para exercer a súa función», afirmó Font.