La mujer participó en un cortometraje titulado «Señora María», y era ídolo de muchos jóvenes boirenses por sus ocurrencias y carácter.
08 mar 2011 . Actualizado a las 09:43 h.Hay personas que dejan huellas especiales. Y María Miranda, o señora María, o María de Juan, como se la conocía en Boiro, era una de ellas. Esta mujer, desafortunadamente, fue noticia la semana pasada porque pereció atropellada cuando, por causas que se desconocen, caminaba de madrugada por la autovía de Barbanza. Sin embargo, esta no era la primera vez que María era el foco de atención. Resulta que dejó impronta en el cine; que aparece en distintos vídeos en Internet y que era ídolo, por sus ocurrencias y carácter, de muchos jóvenes boirenses.
María, que pasaba de los ochenta años, tenía genio y figura. Queda perfectamente demostrado en un cortometraje firmado por el cineasta Toño Chouza y titulado Señora María. Ahí cuenta la dura vida que llevó; un retrato que será común a cientos de madres solteras de su época. De hecho, explica que desde que nació su hijo no volvió a una romería, por si se encontraba con el padre «e a muller que ao final o levou». Dice que era la más «tola que hai na redonda» porque no le metía miedo ningún trabajo y, sin morderse la lengua, incluso cuenta cómo parió en solitario. Todo un testimonio de supervivencia.
Asimismo, esta mujer también coprotagonizó algunos vídeos sobre los castros de Neixón, que están cerca de su casa. En uno, habla de la relación de este espacio con el contrabando de tabaco. Cuenta cómo había agujeros por todas partes para esconder el rubio americano y arranca de picardía al señalar: «Cóntoo, pero non me prendades, eh».
¿Por qué perseguían las cámaras a María? Sin duda, porque era singular. Que se lo pregunten a los chavales que acuden al centro de interpretación de los castros de Neixón, donde hay un aula de informática. Todos tenían relación con la mujer. Era habitual verla aparecer con una carreta cargada de leña y pararse a charlar con los muchachos. También se hacía amiga de cada grupo que acudía a los campos de trabajo que hay en este lugar.
«Corrieira»
Al parecer, era dicharachera al 100%. El propio alcalde, con el que también tenía bastante relación, ya que se dirigía al Ayuntamiento a hacer peticiones, la definía como «corrieira». Y señalaba que era muy luchadora «e capaz de facer calquera cousa».
Desafortunadamente, tras una dura vida de trabajo, ni siquiera tuvo una vejez fácil. Aunque tenía un hijo, vivía sola en una aldea de Boiro. Y el Ayuntamiento estaba buscándole una residencia cuando se produjo el fatal accidente. Ahora, ya con María lejos, la dulzura que le faltó a su vida aflora en las palabras de quienes la recuerdan. Ahí queda un comentario que alguien dejó en el blog Arqueoneixón el día de su muerte: «Todo un símbolo. Hoxe choran nas súas covachas os mouros das mámoas barbancesas. O agarimo, para onde ela estea, de todos os que pasamos polo Neixón».