Un joven, a punto de perder un testículo al golpearse con la tapa de una alcantarilla mal colocada
A CORUÑA CIUDAD
Ya fue operado dos veces tras el suceso, ocurrido en una calle en obras de Culleredo
27 nov 2010 . Actualizado a las 11:31 h.Un joven de 19 años, vecino del municipio coruñés de Culleredo, casi pierde un testículo al golpearse con la tapa de una alcantarilla después de meter una pierna en una boca del sumidero. Los hechos se produjeron el lunes en la avenida dos Rueiros, en la parroquia de Vilaboa, donde el Concello está acometiendo desde hace unos meses unas obras de recuperación de la zona, que incluye la renovación del pavimento. La víctima, Víctor Valderrábano, se dirigía al núcleo de O Burgo para asistir a clase y decidió, «como tantas otras veces», según comentó, cruzar por esta área en obras que, según el joven herido, no está vedada al tránsito de personas.
La cuestión es que, mientras caminaba sorteando materiales de construcción apilados por la calle, pisó encima de una boca de alcantarilla y, debido a su peso, la tapa se desencajó de su sitio colocándose en posición vertical, momento en el que su pierna se coló dentro del agujero de la alcantarilla y recibió un fortísimo golpe en los testículos.
Tras soportar unos instantes de dolor infinito, el joven, que iba acompañado de su novia, consiguió reponerse lo suficiente como para llegar a casa y comentar lo sucedido con su familia. Como el dolor iba a más y rozaba lo insoportable, los padres de Víctor decidieron llevarlo al centro de salud de Acea de Ama, donde, nada más ser reconocido por los médicos del servicio de urgencia, se ordenó su traslado urgente al Complexo Hospitalario Universitario de A Coruña (Chuac), donde ingresó a última hora de la tarde.
Tras un reconocimiento, los médicos del hospital comentaron al joven y a su familia que era preciso operarlo porque existía la posibilidad de perder el testículo debido al fuerte impacto. Con la zona del golpe hinchada y muy dolorida, pasó por el quirófano para una intervención que en un principio no le aseguraba la conservación del órgano. Tras la operación, y su posterior paso por reanimación, Víctor Valderrábano se despertó con un dolor insoportable y la zona muy hinchada. «Y yo solo le pedía a la enfermera que me atendía que me calmara el dolor -recuerda-, pero ella me decía que ya lo estaba intentando, que tuviera un poco de paciencia». Fue una noche eterna para este joven cullerdense, quien a la mañana siguiente tuvo que pasar de nuevo con urgencia por el quirófano debido a un derrame interno, para el que necesitó varias transfusiones de sangre.
En estos momentos, Valderrábano se recupera muy lentamente del accidente sufrido, aunque le dijeron que tardará «bastantes días en abandonar el hospital». La familia del joven estudia ahora las medidas legales que pueda llevar a cabo para interponer una denuncia por daños y perjuicios. Está por determinarse la responsabilidad última de este suceso, aunque todo apunta a que la empresa que está acometiendo estas mejoras no tenía bien señalizadas las obras para alertar a los viandantes de los posibles peligros.
Tras el susto y el dolor sufrido, Víctor Valderrábano recupera estos días el buen humor a pesar de las circunstancias.