Siete marroquíes aceptan ser expulsados de España por traer a Galicia 4.600 kilos de hachís
GALICIA
Un acuerdo judicial redujo a la mitad la condena para cada uno de los 16 acusados
12 oct 2010 . Actualizado a las 02:00 h.«Explíqueles que si se declaran culpables se les rebajan las penas y algunos serán expulsados de España», indicaba el magistrado, Ángel Judel, al traductor de los nueve marroquíes juzgado ayer en la Audiencia Provincial de A Coruña. Estaban acusados de introducir en Galicia, por la playa de Arnela, en Muxía, 4.600 kilos de hachís, una descarga llevada a cabo el 4 de abril del año pasado. El fiscal pedía para cada uno de ellos seis años de prisión y 24 millones de multa «con responsabilidad personal subsidiaria de 180 días de privación de libertad en caso de impago».
Según el relato del fiscal, los 4.600 kilos de hachís fueron trasladados desde un barco marroquí al pesquero Iriana; cuando las personas ayer juzgadas estaban en plena labor de descarga de la droga en el citado arenal llegó la Guardia Civil, y algunos de los fardos acabaron en el mar y aparecieron flotando en los días siguientes.
Fiscal y abogados defensores llegaron a un acuerdo judicial por el que la petición del ministerio público se redujo a la mitad, al igual que las multas, si bien «como son insolventes se les sumarán los días de cárcel», indicaba el magistrado en un juicio que estaba previsto que se prolongara durante cuatro días.
«Sí, gracias», respondió uno de los marroquíes a la pregunta de si estaba de acuerdo. «No, gracias nada; usted, vía», le indicó el magistrado haciéndole con la mano un gesto para que se marchase. Siete de estos acusados estaban en España en situación irregular por lo que serán expulsados en los próximos días. Ninguno de ellos cumplirá condena por este delito en su país natal. A los otros dos marroquíes les computará el tiempo que llevan en prisión, con lo que en algo más de un año completarán la condena dictada ayer en el momento del juicio.
En el banquillo se sentaron asimismo otros seis acusados por el mismo delito, que también estaban en prisión desde el momento en que se produjeron los hechos, mientras una persona más también detenida en la operación fue acusada de complicidad. «Estaba trabajando como cualquier marinero, pero no sabía nada», explicaba ayer a la salida del juicio este peruano acusado de cómplice por el fiscal, pero que no llegó a entrar en prisión y ayer insistía en su inocencia. Este marinero reconoció que se había declarado culpable con el fin de zanjar este asunto, con lo que la condena impuesta fue de un año y seis meses de prisión y otros 45 días más de cárcel por el impago de la multa de siete millones.
Una hora después del juicio, agentes de la Guardia Civil y de la Policía Nacional introducían en un furgón a los acusados para devolverlos a la prisión de Teixeiro, ante la mirada curiosa de quienes pasaban ante los juzgados de A Coruña.