En el discurso más crítico desde que ocupa el rectorado, José María Barja inauguró ayer el curso situando las posiciones de la Universidade da Coruña ante la negociación del nuevo plan de financiación: «Non aceptaremos que se nos penalice por ser unha institución nova e por xestionar ben os recursos», dijo el máximo representante de la institución académica, quien también rechazó que «se perpetúe o déficit histórico e de infraestruturas que arrastramos e que se hipoteque o futuro da UDC afogando a súa capacidade para completar unha dotación que permita unha docencia e unha investigación de calidade».
Ante un auditorio en el que la Xunta estuvo representada por la conselleira de Sanidade, Pilar Farjas, pero al que no se sumó ningún responsable de la de Educación, Barja insistió en que «non se nos poden atar as mans» y se refirió a proyectos largamente demorados, como el parque tecnológico o la construcción de la residencia de estudiantes, para recordar la responsabilidad de «forzar que sigamos lucindo o título de universidade española con menor financiamento por alumno».
Mencionó la eficiencia, la suficiencia y el equilibrio como principios obligados en la programación para las universidades, pero advirtió de que carecen de sentido «se non se concretan e aplican na toma de decisións». «Cumpre altura de miras», indicó el rector, quien, si bien reconoció la complejidad de redactar un plan de financiación que «sexa realmente válido para os vindeiros cinco anos», advirtió de que en ningún caso debe perpetuar «erros que non se corrixiron no anterior plan», ni tampoco profundizar en los «desequilibrios internos» y las «desigualdades» entre las tres universidades.
Servicio estratégico
Reclamó el rector coruñés «unha atención diferenciada» para el conjunto del sistema universitario en razón del servicio público «estratéxico» y «crucial, agora máis que nunca». Barja alertó a este respecto acerca del coste a corto plazo de «simplificacións economicistas de curto percorrido» y recordó que hace años las tres instituciones cooperan en un marco de «lealdade, transparencia e consenso» que, añadió, «sempre esiximos e esixiremos nas propias relacións entre as universidades e a Consellería de Educación».
Además de recordar que casi las tres cuartas partes del I+D+i que se realiza en Galicia proceden de los campus, habló también el rector coruñés de las dificultades para llevar a cabo las transformaciones obligadas por la adaptación al espacio europeo de educación superior, ya que muchas de las exigencias «requiren recursos económicos ad hoc para realizar as correspondentes adaptacións físicas e de persoal». Consideró una «obriga» recordar a las Administraciones que «cambios deste calado non se fixeron nunca a custe cero». Aludió también al peligro de «dilapidar» expectativas de mejora de la mano de Bolonia y mostró su temor porque «semella que se nos quere furtar a oportunidade» del plan europeo. Aseguró que la UDC sabe bien de la crisis -«temos os pés no chan», dijo-, pero aludió al «amplo consenso sobre o valor determinante que na saída da crise e no cambio do modelo económico se lle outorga tanto á formación como ao I+D+i, dous vectores -concluyó- nos que as universidades estamos moi directamente concernidas».
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