El padre de la niña muerta en Ourense conducía ebrio el coche en el que iban

Marta Vázquez Fernández
Marta Vázquez OURENSE/LA VOZ.

GALICIA

Podría ser acusado de homicidio imprudente por la muerte de su hija, que no llevaba silla ni cinturón

12 jul 2010 . Actualizado a las 13:53 h.

Una tragedia que quizás podría haberse evitado. El padre de la niña de siete años que murió en un grave accidente de tráfico ocurrido en la noche del sábado en las inmediaciones de la capital ourensana, y que iba al volante del coche, dio positivo en la prueba de alcoholemia que le realizaron los agentes de la Guardia Civil de Tráfico. Además, está ya confirmado que la menor, que viajaba en el asiento posterior del vehículo, no llevaba ningún sistema de retención infantil, obligatorio a esas edades. Ni siquiera le habían colocado el cinturón de seguridad, por lo que su desprotección era total en el momento de la colisión. Así lo confirmaron ayer fuentes del instituto armado, quienes ya han enviado al juzgado de guardia de Ourense el atestado en el que se recogen todos los detalles de lo ocurrido. Aunque aún es pronto para confirmarlo, todo apunta a que dadas las graves consecuencias del siniestro, el conductor del coche, Edgar Á.?L., de 47 años, podría ser imputado por un delito de homicidio por imprudencia, por la muerte de su hija. Se da la circunstancia de que, precisamente, el conductor del coche fue el único ocupante que pudo salir por su propio pie del automóvil tras el accidente, en el que sufrieron heridas graves tanto su esposa, María del Carmen L.?F., de 38 años, como su cuñado, Alfonso L.?F., de 43. Uso del cinturón Ambos hacían uso del cinturón de seguridad en el momento de los hechos, según informaron fuentes de la investigación, que no pueden sin embargo confirmar si el piloto hacía uso o no del sistema de seguridad cuando se salió de la carretera, al filo de las nueve de la noche, en el kilómetro 221 de la autovía A-52, a menos de cinco kilómetros de la capital ourensana. El coche, un Citroën ZX que circulaba en dirección Vigo, se fue hacia la margen derecha de la carretera y, tras derribar la valla de protección, se despeñó por un barranco de unos 20 metros de profundidad, dando varias vueltas de campana hasta que cayó a un descampado, completamente destrozado. Pese a la rápida actuación de los medios de salvamento que se movilizaron, ya nada se pudo hacer por salvar la vida de la pequeña, que murió en el acto debido a las graves heridas que sufrió. Su madre y su tío fueron excarcelados por los bomberos y posteriormente trasladados, el varón en helicóptero, hasta el complejo hospitalario de la capital, donde aún permanecen ingresados. El rescate movilizó a un dispositivo de una veintena de personas integrado por sanitarios, bomberos y Guardia Civil. Tasa de 0,50 miligramos Mientras se procedía a las labores de rescate, los agentes del instituto armado siguieron el protocolo habitual en este tipo de situaciones y realizaron la prueba de alcoholemia al conductor, que registró una tasa de 0,50 miligramos de alcohol por litro de aire espirado, por encima de la máxima permitida, de 0,25 miligramos, aunque sin llegar a los límites por encima de los que se considera como delito penal. Según algunos testigos, el hombre se encontraba muy afectado y conmocionado por lo ocurrido. Se cree que cuando ocurrió el accidente la familia se desplazaba a la capital ourensana, localidad en la que tienen domicilio y familiares, aunque son originarios de Larouco, en la zona oriental de la provincia. La fatal salida de vía se produjo cuando la familia ya casi estaba llegando a su destino, a un kilómetro de un radar de velocidad fijo, cuya presencia hace que los conductores circulen por la zona no excesivamente rápidos. Por el momento, se desconoce la velocidad a la que el turismo circulaba cuando ocurrió el siniestro.