Veinticinco regiones europeas han tenido ritmos de desarrollo económico más sólidos que el de Galicia entre los años 1996 y el 2007. Así se desprende de los datos de convergencia regional de Eurostat, que sitúan a cinco regiones con récords de crecimiento de más de cuarenta puntos por encima de la media europea.
La primera de ellas es Bratislava, la capital de Eslovaquia. El país entró en la UE en el 2004, pero en 1996 Bratislava ya tenía una renta por habitante que representaba el 104% de la media de los veintisiete socios que hoy forman la Unión. En el 2007, se había elevado al 160%, con un crecimiento de casi 56 puntos.
A Bratislava le siguen Luxemburgo, que en las cuentas de Eurostat figura como país unirregional y que pasó del 221% al 275% de la media (54 puntos de convergencia); el sudeste del Reino Unido (del 118,1% al 166,1%); Londres (del 290% al 334%); Praga, en la República Checa (del 128% al 172%) y Ática, en Grecia (del 86% al 128%). Curiosamente, en ese país está también la región que más se ha alejado de la media de riqueza europea: Grecia Central, donde habita la mayoría de la población helena y que en el año 1996 estaba en el 128,7%. En el 2007, había caído al 83,9%, es decir casi 45 puntos.
En total, 140 regiones perdieron distancia con la media. Después de Grecia Central, las que más se alejaron fueron Bruselas, en Bélgica; el Valle de Aosta, Bolzano, Emilia Romaña, Trento y Lombardía, en Italia; Viena, en Austria; y Berlín, Colonia y Hamburgo, en Alemania.