Los pacientes del hospital vigués de la Cruz Roja se niegan a irse

GALICIA

Los enfermos quieren que el Sergas garantice que serán reubicados en la ciudad

06 abr 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Mónica Lago tiene 31 años y lleva catorce en estado vegetativo. Un coche la atropelló cuando tenía 17. Desde entonces vive en una habitación del hospital que la Cruz Roja tiene en Vigo. En él reside también desde hace quince años Enrique Álvarez, un hombre mayor con esclerosis múltiple. No son muchos más. El de la Cruz Roja es un hospital con 70 camas y solo cinco enfermos.

Hace dos meses había 70 pacientes. La oenegé anunció su intención de cerrarlo y desde entonces el Servizo Galego de Saúde (Sergas) ha trasladado a los enfermos. En muchos casos han pasado de un hospital a una residencia de ancianos. Ayer estaba previsto que reubicase a tres, aunque una familia se negó. Hoy quedan cinco y no quieren marcharse. La Administración les ha ofrecido irse a la residencia privada El Pinar, en Vigo, de psiquiatría, aunque ninguno de los cinco pacientes es un enfermo psiquiátrico.

Según explican las familias, un mes allí cuesta 2.400 euros. El Sergas ha prometido que no tendrán que pagarlos, que estarán en las mismas condiciones en las que están ahora. Pero no se fían. Quieren ver esa promesa por escrito, porque se temen que el Sergas acabará por no hacerse cargo de sus gastos en la residencia, «e son moitos cartos», dicen. Ponen un ejemplo: hace unas semanas, una de las pacientes de la Cruz Roja fue trasladada al Hospital Xeral. A los pocos días le dieron el alta y se quedó en casa, a pesar de su situación de gran dependencia. Ahora vive en una institución de beneficencia, que no está preparada para ofrecer cuidados hospitalarios.

Las familias han contratado a un abogado. «No se van a mover del hospital a no ser que los saque la policía», advierte el letrado Gustavo García, quien recuerda que irse a Covelo o Lalín, como les propone el Sergas, es una mala alternativa para las familias. El área de Vigo (600.000 habitantes) pierde el único centro público para pacientes de larga estancia y con pocos recursos.

Fuentes oficiales de la Consellería de Sanidade solo se remiten a una comparecencia parlamentaria de Pilar Farjas de hace dos semanas, en la que culpaba a la Cruz Roja del cierre «unilateral» del centro sanitario. La Xunta pagaba un concierto de 1,6 millones de euros al año.