El responsable de Política Regional de la Comisión Europea confía en que la comunidad no pierda ayudas ya programadas
30 nov 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Pawel Samecki lleva apenas cuatro meses y medio como responsable de Política Regional de la UE, y no se quedará mucho más en el puesto porque su compromiso era temporal. En unos meses lo sustituirá el austríaco Johanes Hahns, aunque será Samecki quien tendrá que negociar, de aquí al 31 de diciembre, la prórroga que le han pedido algunos países, como España, para no perder ayudas estructurales por no poder justificarlas a tiempo.
De 51 años, con dos hijos, un doctorado en Económicas y una sólida experiencia en asuntos europeos como negociador de la adhesión polaca, Samecki es un político discreto y cordial, que defiende con aplomo la política de cohesión de la UE y que pone a Galicia como ejemplo de sus resultados.
-¿Cómo evalúa los más de veinte años de política regional de la UE en Galicia?
-Es una historia de éxitos. Desde la entrada de España en la UE ha recibido 18.000 millones de euros y ha logrado un gran avance en términos de renta por habitante. Entre el 2000 y el 2006 creció desde el 75% de la media al 86%. ¡Once puntos en seis años! Es espectacular.
-¿Galicia es un ejemplo para regiones de otros países que son ahora los grandes receptores de fondos?
-Son un buen modelo. Todas las regiones tienen sus características específicas y no se trata de que unas imiten el modelo de desarrollo de otras, pero hay muchos ejemplos gallegos de proyectos de éxito, como la extensión de la banda ancha de Internet a las áreas rurales. También hay buenos proyectos clásicos, como las autovías o las redes de interconexión energética.
-¿Y no cree que cuando aparecen casos de fraude o mal uso de fondos, esos éxitos se quedan en la sombra?
-Debemos distinguir entre fraude, errores o irregularidades, e ineficiencia. El fraude es algo hecho mal de manera intencionada, pero el error se comete sin mala intención, y la ineficiencia se refiere a si los proyectos dan resultado o no. Y nosotros no tenemos información sobre casos de fraude en Galicia.
-Pero la Oficina Anti Fraude (OLAF) de la Comisión está investigando varios casos porque sospecha que son fraudulentos, o al menos dudosos
-La OLAF es un servicio de investigación, no un tribunal. Por supuesto, si encuentra fraudes debe informar a la Justicia, pero hasta donde yo sé, no hay casos de fraude en el uso de fondos estructurales en Galicia.
-Entonces es que tenemos errores, o ineficiencia.
-Sí, pero no olvide que quienes no hacen nada no cometen fallos. Aunque no hacer nada es el peor fallo, claro. Galicia ha tenido 18.000 millones de euros y es imposible que no haya un margen de error. Lo importante es ser capaz de detectarlos y corregirlos. No debemos tener miedo a reconocer que existen. Es la manera de mejorar.
-Eso es lo que dijo usted cuando el Tribunal de Cuentas advirtió de que cerca de 2.600 millones de euros de los fondos comunitarios del 2008 nunca debían haberse pagado, y que la tasa de error en las ayudas estructurales llegaba al 11%.
-Sí. Traté de explicar que ese 11% no es una tasa definitiva de corrección que se vaya a imponer a los beneficiarios. Después de esa fotografía del Tribunal de Cuentas, vamos a empezar discusiones y procedimientos con los Estados miembros, las regiones y los beneficiarios, y veremos si los errores son explicables, si son fruto de una percepción en un momento dado, o si son errores de verdad y el gasto elegible puede ser sustituido. Cuando se mire a todo el período, esa tasa será más baja.
-Usted asumió toda la responsabilidad a pesar de que no era comisario en el año analizado. No es lo más frecuente.
-Soy comisario de Política Regional y me identifico con la institución. Y por lo que sé sobre la manera en la que se trabaja en mi departamento, se hace de manera adecuada. No puedo distanciarme de mis servicios, si dijera que no es mi problema no sería leal a la gente con la que trabajo.
-Pero varios de sus compañeros comisarios en cuyos departamentos también se encontraron tasas de error no hicieron lo mismo que usted.
-No vivimos en un mundo ideal. Todos cometemos errores, es inevitable. Hablamos de un presupuesto de más de 300.000 millones de euros en siete años. Tiene que haber fallos, y nuestro trabajo es eliminarlos o minimizarlos. Y la mayoría son resultado de operaciones realizadas por los Estados miembros, por las regiones o los beneficiarios, no por la Comisión Europea.
-En julio pasado ustedes advirtieron a España que podría perder varias ayudas del año 2007 si no presentaba los justificantes de gasto antes del 31 de diciembre del 2009. ¿Sigue existiendo ese peligro?
-Hay progresos en España, pero estamos buscando una solución global que permita que, en el marco de la crisis, los países con dificultades para encontrar cofinanciación puedan minimizar el riesgo.
-¿Darán un año más de plazo para justificar los gastos?
-Esa posibilidad está cerca de la solución que buscamos. Lo que queremos es minimizar las pérdidas.
-¿Minimizar significa que habrá pérdidas?
-Dependerá de cómo actúen las autoridades nacionales. Si damos un año más, será definitivo y nadie debe contar con períodos de gracia adicionales. Será la solución final y no habrá más modificaciones.
-¿Convencerá a Alemania, que ya se negó en julio a dar adelantos del Fondo Social?
-Ese era un elemento del paquete legislativo que se propuso en julio. Ahora estamos muy cerca de presentar una nueva propuesta, pero es un debate muy difícil y probablemente el resultado final no será el mismo que aquella propuesta original de la Comisión. Pero las discusiones, como digo, siguen en marcha. Tenemos que acabarlas este año.