Profesor en Santiago, cobró recibos de Correos y de taxis cuyas cantidades habían sido manipuladas
07 nov 2009 . Actualizado a las 02:00 h.La sala compostelana de la Audiencia Provincial de A Coruña ha condenado a cinco años y tres meses de prisión a Luis Martín Sobrado Fernández -catedrático de Ciencias de la Educación de la Universidade de Santiago (USC)-por un delito de falsificación de documento público y otro de estafa, al haber cobrado indebidamente con cargo al erario público de la USC 6.179,40 euros en recibos de Correos falsificados y 130 euros en facturas de taxis manipuladas. El fallo de la Audiencia también establece la inhabilitación para cargo público durante cinco años, una multa de 12 euros diarios durante 19 meses y 15 días, y el pago de las costas procesales, incluidas las de la acusación particular, que en este caso ha sido la propia universidad compostelana. La sentencia obliga al acusado a indemnizar a la USC con 6.309,40 euros.
La Audiencia considera probado que el catedrático Luis Sobrado utilizó entre los años 2001 y 2004 los servicios de Correos -en lugar del de la Universidad- para enviar la correspondencia de un máster que dirigía. Cada día que era preciso, él adelantaba el dinero para la compra de sellos, que entregaba a personas relacionadas con las actividades que impartía. Estas personas le devolvían luego un recibo expedido por Correos. Las facturas eran después manipuladas y las presentaba el acusado para su reintegro. Según la sentencia, los informes periciales de la Policía Judicial revelan que algunas de estas facturas eran infladas considerablemente; así, una compra hecha por 43,70 euros se transformaba en una factura a cobrar de 431,70. Y otra de 54, en una de 540.
La sentencia no concluye que las manipulaciones de los recibos fueran hechas por el acusado, pese a que el perito halló semejanzas entre la escritura del catedrático y los elementos cambiados. Pero la Audiencia sostiene que sí es un hecho que era el acusado quien presentaba y cobraba los recibos. El fallo también constata que el catedrático, «con el propósito de hacer suyos fondos de la entidad pública», procedió a añadir cifras a recibos de taxi hasta el punto de que le fueron reintegrados 130 euros que no había gastado. También solicitó dietas por desplazamientos en 129 días del año 2003 y en 105 del 2004. En ocasiones, la petición de reintegro se refería a dos ciudades distintas en la misma jornada y en fechas en las que había docencia o exámenes.
En el caso de las dietas, la Audiencia ha concluido que no existen pruebas de que los desplazamientos no se hubiesen efectuado. «Podrá ser ciertamente muy llamativo, o fuertemente sospechoso, semejante despliegue de actividad, pero las razones invocadas para justificarlos -visitas a centros, alumnos o instituciones- no son inverosímiles», concluye el fallo, contra el que cabe recurso de casación.