Los trabajos de rastreo tuvieron ayer uno de sus principales puntos de referencia en el río Miño, extendiéndose por las dos orillas, en una amplia zona entre las localidades de Alongos y Laias, en la cola del embalse de Castrelo.
Con esta búsqueda en las riberas del Miño, tanto desde el agua con zódiacs de Protección Civil como también por tierra, se consolida una vía de investigación que parece descartar la posibilidad de que la joven se perdiese en el monte. Abona, además, la tesis del posible traslado de la chica en un vehículo no identificado desde la pista forestal donde apareció el Seat Ibiza abandonado. Que saliese de allí por voluntad propia o lo hiciese forzada, incluso inconsciente, sin descartar la posibilidad de su muerte, es una opción a la que en medios relacionados con el caso también se conceden posibilidades.
Las labores de rastreo continuaron ayer, por otra parte, en los montes de la zona, en un amplio espacio que en algunos lugares es de difícil acceso, tomando con referencias fundamentales los núcleos de Xestosa, donde reside la familia de la chica; el colegio de Toén, donde apareció el teléfono móvil descargado sin batería, y Alongos, a orillas del Miño.
Al cierre de esta edición, miembros de Protección Civil, la Guardia Civil y vecinos mantenían la búsqueda sobre el terreno. En cuanto a la investigación, proseguían las pesquisas sin que se concretasen detenciones, que parecen inminentes.