Los pacientes de Xan Ramón Fernández Garrido aseguran que su trayectoria ha sido impecable en este tiempo
05 ago 2009 . Actualizado a las 18:04 h.La Guardia Civil detuvo ayer a un vecino de Vimianzo acusado de ejercer 22 años como médico sin estar titulado para ello. Los agentes de la Policía Judicial de Carballo registraron su clínica durante toda la mañana y se incautaron de diversa documentación que ya ha sido puesta a disposición del Juzgado de Corcubión, que instruye la causa.
Xan Ramón Fernández Garrido, natural de Cuntis, de 52 años de edad, pasaba consulta en Vimianzo desde 1992 y gozaba de una excelente reputación entre sus pacientes, que se contaban por centenares. Muchas familias de la capital soneirana y de otros pueblos de la comarca lo tenían prácticamente como médico de cabecera y hacían uso de sus servicios con regularidad. Además, su cartera de clientes se fue incrementando de forma paulatina durante todos estos años gracias a que los enfermos ya atendidos lo recomendaban entre sus allegados.
Los vecinos fueron reaccionando con una mezcla de sorpresa e incredulidad a medida que la noticia se iba expandiendo por el municipio a lo largo del día de ayer. Nadie se podía creer que don Juan, como lo conocen en Vimianzo, pudiese ejercer sin estar colegiado y sin poseer el correspondiente título universitario. De hecho, ni su entorno más cercano estaba al corriente de esa situación, porque el ahora detenido sí cursó estudios de Medicina durante varios años, aunque, según fuentes de la investigación, no llegó a completarlos y nunca obtuvo el diploma correspondiente. Sin embargo, este particular no le impidió empezar a ejercer la profesión en 1987 ni establecerse por su propia cuenta solo cinco años después. Desde entonces, al parecer, su trayectoria ha sido impecable.
Solo ahora, después de que se ha conocido la acusación, algunos de sus clientes han empezado a atar cabos y recordar actuaciones sospechosas del supuesto médico. Estos pacientes, que en todos los casos han pedido la reserva de sus identidades, aseguran que derivaba cualquier situación mínimamente compleja hacia los centros hospitalarios y evitaba cumplimentar cuestiones de trámite como los certificados de defunción.
Sin embargo, sí recetaba medicamentos con un número de colegiatura supuestamente inventado y este particular podría ser ahora utilizado en su contra. De hecho, si se demuestra que incurrió en un delito de intrusismo profesional, también podría ser juzgado por otro de falsedad en documento público que lleva aparejado una pena de prisión.