Mano tendida a los alcaldes con el recorte de las Normas do Hábitat y el tercer ajuste de la Lei do Solo
GALICIA
Feijoo defiende que en esta etapa la Xunta debe superar las «posturas paternalistas» en la relación con los concellos para fomentar una «colaboración leal». Ese guiño a los alcaldes se percibe con nitidez en dos de las medidas de mayor alcance adoptadas por el Gobierno en el ámbito de la política urbanística: el anuncio de la reforma de las Normas do Hábitat y el avance de la que será la tercera revisión de una Lei do Solo en la que la Xunta aún tiene pendiente el plan de ordenación del litoral, que deberá esperar al 2010.
Alcaldes y promotores
La marcha atrás prevista en el decreto con el que el bipartito implantó en Galicia las mayores exigencias de calidad en la edificación satisface por igual a alcaldes, que en su día presentaron un recurso ante el Tribunal Superior de Xustiza, y a promotores, que se ocuparon de hacer acopio de visados para esquivar la aplicación de los nuevos requisitos constructivos. El nuevo Gobierno asume ahora el criterio del sector de que edificar viviendas con mayores parámetros de habitabilidad y sostenibilidad contribuye a encarecer su precio. El nuevo catálogo que guiará la construcción en Galicia deberá esperar al otoño.
En el caso de la Lei do Solo, el Gobierno de Feijoo da un vuelco a la filosofía de la norma que impulsó la Xunta de Fraga hace siete años con el criterio de poner coto a la dispersión urbanística. La revisión va más allá del desbloqueo de la ampliación de establos que Feijoo había anunciado en la campaña electoral rodeado de vacas frisonas, y amplía la tipificación de núcleo rural para permitir nuevas edificaciones entre las casas aisladas.
La Xunta también reformulará el plan sectorial que preveía construir 45.000 pisos protegidos y promoverá una nueva Lei de Augas, aunque se da hasta el 2015 para sanear las rías.