Patrice Louis Marie Pierre Muñoz volvió ayer a ratificar ante el tribunal de la Audiencia de Pontevedra que fue la persona que disparó los primeros tiros a la cabeza de los primos Ricardo Feijoo Vázquez y José Ángel Feijoo en diciembre del 2003 en Cambados. Al igual que había confesado por carta, señaló a José Manuel González Lacunza como el segundo pistolero, así como la persona que orquestó todo lo que ha venido en conocerse como el crimen del molino. «Creo que Lacunza disparó para asegurarse de que estaban muertos», especuló a preguntas de su abogada.
A pesar de estas afirmaciones, reiteró que debe ser absuelto. En este sentido, mantuvo que fue drogado con escopolamina -una sustancia que, entre otros efectos, hace que una persona no recuerde lo que hizo mientras estaba drogada-, circunstancia que, siempre según su testimonio, habría alterado su comportamiento y conducta: «Perdí todo contacto con la realidad».
Asimismo, recurrió a esta versión para explicar cómo era que no se acordaba de determinadas cuestiones vinculadas con el doble asesinato. En todo caso, Patrice confirmó que el móvil del secuestro de las víctimas estaba vinculado con la sustracción de media tonelada de cocaína y con una deuda de entre tres y cuatro millones de euros.
En este sentido, se mostró convencido de que este dinero se encontraba en una habitación de la casa de Ricardo Feijoo y que González Lacunza se lo apropió. Apuntó que, frente a la versión del fiscal de que en la caja fuerte había algo menos de seis mil euros, allí se ocultaban cerca de seiscientos mil en efectivo y otros doscientos mil en diamantes.
En su comparecencia, no dudó en criticar la actitud de la esposa de Ricardo Feijoo. Manifestó que al abandonar el molino en coche se cruzaron con la mujer, que iba en otro vehículo acompañada por tres hombres. «No entiendo por qué no avisó a la Guardia Civil, porque hubiésemos sido inmediatamente detenidos».
Arma enterrada en Portugal
A preguntas del fiscal, el sicario francés afirmó que el arma del crimen, con un calibre de nueve milímetros corto, fue adquirida por el fallecido Javier González Rodríguez. Sin embargo, fue el propio Patrice Louis quien se deshizo de la pistola en suelo portugués.
Su afirmación de que «soy el único que sabe dónde está enterrada el arma» hizo que las defensas solicitasen la suspensión de la vista oral para proceder a la búsqueda. Sin embargo, el tribunal pontevedrés no accedió a esta pretensión.
Su presencia en la sala también sirvió para exculpar al francés Yohan Piedagnel, del que dijo que es un «pobre chico» no relacionado con el caso, así como al cuarto encausado, José Manuel Lata Couceiro. En este caso, corroboró su versión de que, en relación con el crimen, se limitó a alquilarle a Lacunza un Seat Ibiza que apareció calcinado en Portugal.
Ayer también estaba prevista la declaración a puerta cerrada de la esposa y el hijo de Ricardo Feijoo.