Un motorista modificó la placa para, al pulsar un botón, evitar ser fotografiada
06 may 2009 . Actualizado a las 02:00 h.En los años cincuenta alguien decidió pegarle un palo a los caramelos y bautizarlos como chupa-chups. Seis decenios después la inventiva española sigue dando sus frutos. En este caso el esfuerzo de las neuronas buscaban algo igualmente goloso pero menos loable: evitar los radares de control de la velocidad. La ilegalidad del sistema no le resta originalidad al asunto. Todo se centraba en un pequeño mecanismo instalado en una moto, una Yamaha R-6, que movía la matrícula para no ser alcanzada por las fotografías de los dispositivos y también lejos de la vista de la policía.
El invento estaba formado por un pequeño motor que soportaba la placa de la matrícula y que estaba conectado con un botón a la altura del conductor, en la parte de los mandos del vehículo. De este modo, cada vez que el motorista activaba el mecanismo la placa se situaba en horizontal, con lo que resultaba imposible conocer los números de identificación de la matrícula.
Pero el sueño de convertirse en invisible para los agentes encargados de la vigilancia del tráfico no tuvo un buen final para este motorista infractor. El pasado lunes, alrededor de las siete y veinte de la tarde, una patrulla de la Policía Local, perteneciente a la unidad de medio ambiente, ordenó parar la moto en un control rutinario de circulación que se estaba desarrollando en la carretera que conduce de Miraflores a Sárdoma.
Gran velocidad
La potente motocicleta circulaba a gran velocidad, por lo que los guardias locales dieron el alto al motorista. Cuando los agentes se acercaron a la moto pudieron comprobar que disponía del citado sistema que hacía rotar la placa de matrícula. El mecanismo, que es ilegal, era totalmente artesanal. Lo activaba el propio motorista para evitar que su vehículo fuese identificado por las fotografías de los radares cuando circulase a más velocidad de la permitida.
De esa forma, el motorista también conseguía evitar ser identificado visualmente por los agentes en caso caso de que cometiese una infracción o cuando fuese requerido por cualquier otra circunstancia del tráfico.
Pero no era esa la única irregularidad que presentaba este motorista. Al comprobar la tarjeta de inspección técnica de la motocicleta, los policías locales descubrieron que también había sido modificada la potencia real.
Y aun había más. El vehículo tampoco tenía instalado el obligatorio limitador de potencia. Esta última circunstancia fue reconocida por el conductor cuando los agentes de la Policía Local le comentaron que circulaba a gran velocidad en el que momento que fue parado por la patrulla. Los agentes le preguntaron por el limitador y él dijo que no lo tenía.
Todas esas modificaciones alteraban de manera importante las características y la potencia que ya de por sí tiene este modelo, capaz de alcanzar hasta 272 kilómetros por hora.
Una vez realizadas todas las comprobaciones, los policías decidieron inmovilizar la motocicleta y elaborar la correspondiente denuncia contra el motorista por las irregularidades cometidas.