Los testimonios de los responsables de los talleres y concesionarios imputados en la operación Trucarro coinciden al justificar la intervención de los servicios de Johann Grimm por la realización de trabajos de reparación de los sistemas electrónicos de los vehículos, pero no para rebajar kilómetros. La Policía Judicial de la Guardia Civil constató que en ocasiones así era, ya que, para abaratar costes, se prefería reparar los cuadros que adquirirlos nuevos. Sin embargo, los investigadores consideran que en la mayor parte de los casos descubiertos con la documentación incautada a Truck and Car el concepto casi siempre facturado de «reparación UCE» [unidad de control electrónico] encubría la manipulación del registro de cuentakilómetros.
Algunos de los más altos directivos imputados manifestaron ante el juez que desconocían por completo que su empresa reclamara los servicios del alemán y que, en todo caso, en sus talleres estaba tajantemente prohibido tocar el registro kilométrico de los vehículos. A otros les extrañan las evidencias recogidas por la Guardia Civil en los atestados, como reducciones en coches que ya tenían pocos kilómetros, pues esto no suponía ningún beneficio en la venta y entonces hablan de posibles errores en la documentación intervenida.
A veces, la única respuesta ante la contundencia de las pruebas obtenidas es la negativa rotunda sin argumentos o la falta de memoria porque unos pocos coches sospechosos no son significativos entre cientos que puede mover un concesionario en un año. También, que si a un coche se le cambia el motor averiado por otro con menos recorrido, se ajusta el registro del cuadro para que figuren los kilómetros de la nueva máquina. En otros casos, se admite el reseteo del cuentakilómetros de algunos coches nuevos que han sido movidos de un concesionario a otras empresas colaboradoras que tenían posible comprador, y que retornaban tras frustrarse la operación. En ocasiones son los cargos intermedios también citados como imputados (jefes de taller y jefes de ventas) los que dan explicaciones, como que es un determinado cliente el que pide que se le rebaje el número de kilómetros o que los vehículos manipulados -respuesta también frecuente- no se destinaban a la venta sino a préstamos «de cortesía» o al uso por parte de personal de la empresa.
Cuando se trata de coches de alquiler, se reconoce en ocasiones que la rebaja de kilómetros se hace por cuestión de estética, pero matizan que en ningún caso en vehículos destinados a la venta. Otro imputado, administrador de un taller, alude al interés de los clientes de coches de alquiler por no superar los kilómetros contratados.