El aparato había fallado 24 horas antes del crimen y fue arreglado en el Centro de Inserción Social de Vigo
02 dic 2008 . Actualizado a las 02:37 h.Maximino Couto Durán ingresó ayer en la prisión de A Lama tras confesar que mató a su pareja, María del Rosario Peso André. Se le imputa un delito de homicidio consumado, dos más en grado de tentativa y, al menos, dos cargos por lesiones. Durante su comparecencia en el juzgado con competencia sobre casos de violencia machista, el pontevedrés defendió que lo ocurrido fue un accidente, si bien no tuvo empacho a la hora de reconocer que, tras el crimen, se dirigió a la vivienda de su ex mujer para matarla.
Explicó que el fatal desenlace fue consecuencia de que la víctima se interpuso ante él cuando, al parecer, quería acceder a unas herramientas. Añadió que su compañera cogió un palo, pero sin llegar a amenazarlo. Su relato continúa con un forcejeo por el madero, en el transcurso del cual María del Rosario habría caído al suelo, golpeándose la cabeza contra un pico y una solera de cemento.
Sin embargo, distintas fuentes aludieron a que este relato, supuestamente, no es compatible con algunas de las lesiones que se localizaron en el cuello y en la boca de la mujer. De hecho, la Guardia Civil mantuvo que, en principio, no existe arma del crimen y a falta de conocerse la autopsia se seguía optando por la tesis de que el sospechoso agarró por la ropa a la víctima y, supuestamente, golpeó su cabeza contra el suelo.
En cualquier caso, todos coinciden en que el GPS no habría salvado la vida a María del Rosario Peso André. De hecho, el dispositivo estaba vinculado al entorno de la vivienda de su ex mujer, no al de su novia.
A última hora de la tarde de ayer, Instituciones Penitenciarias dio respuesta a uno de los interrogantes: ¿por qué no saltó el GPS cuando acudió a la vivienda de su ex mujer? La conclusión de la investigación fue contundente: «A pesar de que el dispositivo electrónico funcionó correctamente, la alarma no fue detectada por los funcionarios del servicio».
A Lama, pionera con el GPS
En cualquier caso, el subdelegado del Gobierno en Pontevedra, Delfín Fernández, subrayó ayer que la prisión de A Lama es pionera en Galicia a la hora de colocar estos dispositivos a los presos por malos tratos que disfrutan de algún permiso penitenciario. En otras prisiones gallegas no se aplica este recurso, destinado originalmente a los centros de inserción social (CIS) de tercer grado.
Apenas veinticuatro horas antes del suceso, la pulsera asignada a Maximino Couto dio una incidencia en la central de Madrid, desde donde se avisó para localizar al presidiario y regularla. Así, una vez localizado, tuvo que personarse en el CIS de Vigo, donde se activó de nuevo.