Un joven de 22 años podría sufrir una lesión medular tras lanzarse al agua de cabeza en un arenal de A Coruña

La Voz

GALICIA

. Un vecino del municipio coruñés de Culleredo de 22 años, cuyas iniciales son L.?I.?V.?L., sufrió ayer un grave accidente cuando se tiró de cabeza en la playa del Matadero, en A Coruña.

Según testigos, el joven se introdujo en el agua, donde dio un salto y se quedó clavado en la arena sin poder moverse. Un amigo que estaba con él en ese instante alertó a los socorristas para que acudieran en su auxilio. En el mismo momento en que los profesionales de salvamento lo atendieron, ya se dieron cuenta de que la caída podría haberle provocado una lesión medular, una vez que la víctima no reaccionaba a los pellizcos que le hacían en las piernas los miembros de Protección Civil presentes en el lugar.

Un hecho insólito

El suceso ocurrió en torno a las cuatro y diez de la tarde y una ambulancia del 061 trasladó de inmediato al accidentado al Hospital Juan Canalejo. Hasta ahora no se ha confirmado si el golpe le ha podido provocar este tipo de lesión que causa invalidez.

En el arenal de la ciudad coruñesa, que en el momento del incidente se encontraba totalmente abarrotado de gente, los movimientos de los socorristas despertaron una gran expectación. Uno de los vigilantes que lo auxilió aseguró que el suceso era totalmente insólito: «En siete años que llevo trabajando como socorrista, nunca vi nada como eso. El chico iba al agua desde la orilla, no se subió a una roca ni nada parecido. Lo que ha ocurrido ha sido una fatalidad».

María Luisa López, que en ese momento estaba tomando el sol muy cerca de donde sucedió el incidente, explicó que el joven «salió corriendo por la arena con paso ligero y al llegar al agua dio un salto y se metió de cabeza». Ella misma relata que, momentos después, intuyó que las cosas no iban bien: «No salía del agua y, al rato, flotaba. Parecía un ahogado y entonces supe que podía pasar algo. Menos mal que la ambulancia llegó de inmediato, porque ya se hablaba de que podría haberse roto la columna. Desde el momento en que le pellizcaron las piernas y él no sintió nada, ya vimos que tenía que haberle pasado algo muy grave».