La jueza envía al agresor de Boiro y al que grabó la paliza a un centro de menores

Ana Lorenzo / Arantza Aróstegui / Toni Longueira

GALICIA

Cadenas de televisión ofrecieron dinero por las imágenes a jóvenes de la localidad

03 nov 2007 . Actualizado a las 02:56 h.

A la una de la tarde de ayer accedían a las dependencias de la Juzgado de Menores coruñés el presunto autor de una agresión a un joven en Escarabote (Boiro) así como el muchacho que supuestamente grabó toda la paliza con su teléfono móvil. Los chicos llegaron custodiados por dos agentes del orden, que también los acompañaron por las dependencias judiciales hasta llegar ante el fiscal. Después de escuchar sus declaraciones y debido a la gravedad de los hechos que se les imputan, el representante del ministerio público recomendó el internamiento de ambos imputados en un centro en régimen semiabierto. Por la tarde, entraban en el de Palavea (A Coruña).

El portavoz de la Fiscalía del Tribunal Superior de Xustiza de Galicia, José Ramón Piñol, emitía un comunicado en el que explicaba los pasos que se han seguido en este caso. En el escrito recordaba que habían recibido un atestado policial remitido por la Guardia Civil de Boiro sobre la brutal agresión que sufrió un menor en el muelle de Escarabote y que fue registrada en un vídeo realizado con un móvil por otro menor. Según los datos de que dispone la Fiscalía, la agresión pudo deberse a un propósito de vengar un enfrentamiento anterior que la víctima habría tenido con un hermano del agresor -«Non vas volver tocar ao meu irmán», se escucha de forma reiterada en el vídeo grabado con la trifulca-. La víctima recibió golpes y patadas en presencia de otros menores, pero también de algunos mayores, según confirma el propio fiscal. Además del muchacho que grabó las imágenes y que jaleó la salvaje acción, también un adulto pudo incitar a que continuase y arreciase la brutal paliza, según el acusador.

A mayores de las acciones judiciales y penales a que hubiere lugar, la Fiscalía del Tribunal Superior, para garantizar el derecho a la intimidad de los menores, investigará los medios por los que las imágenes fueron difundidas y se les ha dado resonancia. De hecho, según explicó Piñol, las personas que propagaron el vídeo podrían ser denunciados por vulnerar la privacidad de la víctima y el agresor.