El urbanismo propició la ruptura del último gobierno bipartito de Vigo y la caída del anterior alcalde socialista, y lleva camino de tensar la relación entre los dos socios del gobierno municipal. Así al menos lo considera el teniente de alcalde vigués, el nacionalista Santiago Domínguez, quien advirtió que los desencuentros que han mantenido BNG y PSOE en dicha ciudad en los primeros cien días de mandato serán mera anécdota en comparación con la situación que se puede generar si no se aprueba antes de fin de año el controvertido Plan Xeral de Vigo. Dicha aprobación es uno de los pilares básicos del pacto de gobierno que las dos fuerzas políticas firmaron el pasado junio y una de las promesas más firmes del alcalde, Abel Caballero.
El regidor reitera, a falta de tres meses para que se agote el plazo marcado por él mismo, que el PXOM verá la luz este mismo año, y que los cambios que se introducirán en el texto que en su día pactaron PP y BNG no obligarán a exponer de nuevo el plan, circunstancia que si se llega a dar retrasaría considerablemente la aprobación final del documento.
Tensiones con la Xunta
Las dudas generadas sobre la necesidad o no de llevar a cabo dicha exposición incluso han tensado las relaciones entre la alcaldía viguesa y la Consellería de Política Territorial, donde se considera que el Concello vigués presiona en exceso para que la Xunta dé ya su visto bueno, sin que en cambio el Ayuntamiento haya avanzado en las gestiones que le corresponden, según aseguran fuentes del Ejecutivo autónomo.
Y si el urbanismo amenaza el futuro de la coalición, la organización territorial con la adopción del modelo de área metropolitana ha evidenciado un palpable desencuentro entre socialistas y nacionalistas vigueses, que han sumado una decena de roces públicos en estos primeros cien días. El Bloque reclama así un área de 14 municipios, mientras el PSOE defiende otra de 28. La Xunta ha desautorizado ambos modelos y apuesta por un organismo funcional y sin peso político.
Trámites con retraso en Lugo
El urbanismo y la tramitación del PXOM también marcaron la actividad política en los cien primeros días del nuevo gobierno de López Orozco en Lugo, aunque con menos tensiones que en Vigo. Por distintas causas, el plan no fue aprobado provisionalmente antes de las elecciones, cuando el PSOE tenía mayoría absoluta. Desde los comicios, los tres grupos municipales (PSOE, PP y BNG) coinciden en la necesidad de tramitar con rapidez este documento, porque en febrero finaliza el plazo de suspensión de licencias. Si el plan no se aprueba antes, tendrían que pasar varios años antes de que fuera posible volver a suspenderlas ni tramitar un plan clave para el futuro de Orozco en la alcaldía.
El gobierno local y la oposición parecen haber alcanzado un cierto consenso en torno al nuevo planeamiento urbanístico, si bien pueden surgir problemas ante lo que PP y BNG consideran excesivo retraso en poder comprobar si el PXOM refleja o no los cambios pactados.