26 ago 2007 . Actualizado a las 02:00 h.
Hizo falta que una enorme plataforma petrolífera destrozara en enero de 1998 el puente de As Pías para que en Madrid y en Santiago comprobaran que sin ese acceso, el único, Ferrol y la margen norte de la ría eran una isla. La tragedia del Discoverer Enterprise puso en alerta a Ferrolterra sobre su falta de infraestructuras. Aquel siniestro, indirectamente, ha motivado que casi un decenio después los accesos a Ferrol y Narón no tengan nada que ver: el puente de As Pías pasó de dos a cuatro carriles y en diciembre del 2003 llegó la AP-9. Fue la última ciudad en contar con un acceso por autopista. Hoy ha cambiado los accesos a Ferrol y ha trasladado los atascos a vías urbanas convencionales.