Lo inesperado multiplica la alegría. Cuando un triunfo no está en el guión, el sabor es especial. Y para ilustrarlo, Fernando Alonso recurrió a la metáfora futbolera. «Es como cuando el Numancia gana al Barcelona o al Real Madrid. Es algo que no se espera; algo que la afición y los jugadores disfrutan más que en obtener otras victorias», dijo.
«Lo mismo pasa en la fórmula 1: cuando hay monotonía y siempre ganan los mismos, si hay una variación en esa monotonía los triunfos saben mejor, y hoy nos ha tocado a nosotros ser los protagonistas», agregó sonriente Alonso.
El asturiano estaba convencido de que alguna vez volvería a ganar: «Siempre he tenido confianza en mí mismo y sabía que podía ganar tarde o temprano, aunque no tanto. Sabía que algún día volvería a ganar».
«Esta victoria me resarce de la impotencia de este año en algunas carreras, como Canadá, en la que pude subir al podio y no salió bien; Mónaco, en donde el podio era posible y cometí demasiados errores; Barcelona, en donde el coche iba bien y se rompió el motor; o Valencia, en donde no pude acabar. Este triunfo supera todo lo malo que me ha pasado este año», destacó el piloto de Renault.
El bicampeón español comentó que la de ayer «es una de esas carreras en las que todo sale de cara desde el principio y todas las decisiones que se toman parecen ser las acertadas».
Alonso también se congratuló porque la suerte por fin le haya sonreído este año: «Cuando me vi primero me dije: vaya suerte he tenido; iba de los últimos y ahora estoy liderando; si no hay otro safety car y no le pasa nada al coche tendré la carrera en la mano, porque sabía que iba a ser difícil que me adelantasen. Por fin estaban saliendo las cosas bien».
«Tuvimos mucha suerte con el primer coche de seguridad. Y cuando salió el segundo volvió a haber algo de preocupación, porque me decía: a ver si ahora se va a perder la carrera cuando estaba todo bajo control. Pero afortunadamente teníamos el ritmo necesario para destacarnos de nuestros rivales, y por eso, incluso con el segundo safety car , no hubo problema alguno», añadió. Al recordar el final de la carrera, con la salida del segundo coche de seguridad, cuando estaba destacado en cabeza, dijo: «Tenía miedo que le pasase algo al coche. El sábado tuvimos el problema de la bomba de la gasolina, y, aunque se arregló, nos quedaba la duda de saber por qué había dejado de funcionar. Cuando hay un problema extraño siempre piensas que puede reproducirse, y por eso vas con los dedos cruzados, tratando de evitar los bordillos y los baches para que el coche vaya lo más seguro posible hacia la meta».
El futuro
Fernando Alonso no cree que este triunfo vaya a afectar a su futuro: «En absoluto. Igual que la avería del sábado. Siempre he dicho que la primera prioridad es estar en Renault. Cuando vine aquí el año pasado fue porque creo que pueden hacerlo bien. Este año ha salido regular. No cambia de un día para otro, es una decisión más meditada», dijo. «Para saber el futuro igual hay que esperar al final de la temporada. Si digo que a lo mejor se sabe algo en Japón, podría estar mintiendo. Por eso lo mejor es esperar al final porque así estaremos todos tranquilos», añadió.
Explicó también que si no había estado muy eufórico en el podio fue porque se sentía muy débil: «No me ha funcionado el agua como suele pasar en las carreras estas de máxima exigencia y en el podio veía manchas».