Atiende en Mugardos a numerosas trabajadoras del mar que padecen artrosis y acaba de abrir una clínica en Miño
03 ene 2012 . Actualizado a las 16:27 h.Diana Castro (As Pontes, 1984) abrió una clínica de fisioterapia en noviembre del 2007. El mismo mes del año pasado abrió otra en Miño con el nombre Fisioterapia DC. Asegura que la crisis, en su sector, «de momento no se nota mucho».
-¿Tuvo alguna ayuda para poner en marcha las clínicas?
-En la primera sí que me dieron una subvención por mujer trabajadora. Pero para la de Miño me moví por muchos lados y nada de nada, y no fue por no mirar. Ayudas al emprendedor, las justas.
-Le dirán que es un aventurera, porque con la que está cayendo...
-En casa me dan por imposible (ríe). Cuando monté la de Mugardos me quejaba al principio, porque cuesta mucho trabajo arrancar una clínica y todo eso. Pero cuando ya había acabado pues... Te entra el asunto de montar otra, en fin.
-Trabaja en dos villas costeras, ¿hay algún paciente tipo?
-La dolencia más común en zonas costeras es la artrosis, quizá el 70% de los clientes que tenemos la padezcan. Tenemos por ejemplo muchas mariscadoras y casi todas tienen artrosis.
-Les aliviará el dolor, claro.
-Sí. La artrosis es crónica, es un desgaste y no desaparece; pero la fisioterapia te alivia mucho el dolor. Eso influye mucho, incluso psicológicamente. Trabajan en condiciones muy duras, en lugares húmedos, con frío, a toda prisa y si además tienen que hacerlo con dolor. Así hay gente desesperada por retirarse.
-Muchas serán mayores y la tendrán muy avanzada, supongo.
-Hay muchas de unos 60 años. Cuando empecé en Mugardos me encontré con casos muy malos. Pero ahora ya vienen antes. Eso es bueno porque así la artrosis avanza de forma estable, se evitan los picos de dolor, que es lo peor, y no lo pasan tan mal.