Los trabajos para modificar el vial de Mugardos provocaron las protestas de algunos de los propietarios de la zona que no estaban de acuerdo con el trazado que se adoptaba en el proyecto. Uno de los problemas que planteaba era la eliminación de varios giros a la izquierda, que quedaban prácticamente ciegos, y para ello era necesario expropiar parte de los terrenos que lindaban con la carretera y así facilitar la instalación de varias rotondas.
En este sentido, el delegado provincial de la Xunta, Diego Calvo, fue la persona encargada de llevar a cabo las negociaciones con los propietarios para que el tramo contase con el consenso de la mayor parte de los vecinos. «Estamos intentando desarrollar un proyecto que beneficie a la seguridad vial de todo el mundo», comentaba el responsable del Gobierno gallego en la provincia de A Coruña.
Este tipo de carreteras tienen una frecuencia de tránsito de entre 3.000 y 5.000 vehículos anuales.
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