El centro social cumplió estos días un año; durante este tiempo sus responsables han organizado decenas de conciertos gratuitos y actividades culturales alternativas
31 may 2010 . Actualizado a las 10:21 h.El Centro Social Okupado y Autogestionado de la casa de la estación de Pontedeume cumplió hace pocos días un año. Nació como lo hacen la mayoría de este tipo de recintos por toda España. Gente joven que no encuentra espacios gratuitos para una programación cultural alternativa, alejada de las grandes compañías discográficas o de las mastodónticas distribuidoras cinematográficas. Surgió como un lugar para el intercambio cultural y continúa con la misma esencia desde entonces. Bajo estas premisas, las personas que se encargan de coordinar las actividades del centro ya han organizado decenas de conciertos, proyecciones de películas, talleres de malabares y percusión e incluso gestionan un pequeño huerto en las inmediaciones del inmueble.
«Al principio, ocupamos la vivienda, que llevaba abandonada bastantes años», explica uno de los promotores de la iniciativa, Javier Pelaz, quien agrega: «Un día apareció el propietario y nos dijo que no le importaba que estuviésemos allí». Pelaz es consciente del recelo que en muchas ocasiones genera este tipo de centros sociales entre los vecinos de los barrios en los que se localizan. «Pensábamos -indica- que la gente mayor iba a reaccionar peor. Con el paso del tiempo comprobaron que no le hacemos daño a nadie. Vamos al centro a trabajar y a disfrutar de cultura gratuita y alternativa».
De hecho, una de las primeras tareas que tuvieron que ejecutar en el centro fue la rehabilitación integral del edificio. «Estaban las cañerías bloqueadas y tenía goteras. Además, construimos un pequeño escenario para las actuaciones», destaca. Ahora también le han sumado un huerto ecológico, cuya plantación han iniciado estos días. «Primero tenemos que desbrozar la maleza», apunta Pelaz.
Organización horizontal
Poco a poco, al grupo inicial de personas que entraron en la vivienda se le fue sumando más y más gente. Ahora, el centro social tiene aproximadamente doce personas que se encargan de organizar las diferentes actividades. Eso sí, las decisiones las toman entre todos, sin que un voto cuente más que otro. «Hay una asamblea horizontal, que es la que se encarga de gestionar la casa», destaca Javier Pelaz, que es uno de los impulsores de la iniciativa y un gran defensor de esta forma de mando igualitaria.
Los conciertos
Pero sin duda una de las principales actividades del centro social son los conciertos. Por el recinto ya han desfilado numerosos grupos con estilos muy variados, desde el punk, pasando por el reggae, folk, hasta llegar al pop. En este sentido, la casa cuenta con una programación consolidada para los próximos dos meses. Escogen horarios en los que no molestan a los vecinos y no compiten con los establecimientos del municipio que se dedican a ofertar esta serie de espectáculos musicales.
Hasta el recinto se suelen acercar entre treinta y cuarenta personas para disfrutar de los recitales, que además sirven como intercambio cultural. El próximo día 19 de junio, por ejemplo, actuará un grupo de percusión senegalés, cuyos integrantes aprovecharán para ofrecer y enseñar a cocinar diferentes platos tradicionales de la gastronomía de este país africano.