«Esta es la forma más honrada que tenemos de ganarnos la vida, no nos queda otra solución»
FERROL CIUDAD
«Esta es la forma más honrada que tenemos de ganarnos la vida, no nos queda otra solución». Así lo indicaba ayer un furtivo que faena de forma habitual en la ensenada de A Malata y que, con otros dos compañeros, hizo de portavoz de un colectivo más amplio. Eludieron hacer públicos sus nombres, pero quisieron dar su versión de una situación que ellos no consideran «tan grave», a pesar de saber que desarrollan una actividad que se encuentra fuera de las normas establecidas.
Señalan que en ocasiones, cuando las mareas son buenas, llegan a salir a quitar almeja a pie de forma irregular «hasta cincuenta» integrantes de lo que denominan «nuestra familia». Se trata, en la mayor parte de los casos, de personas de etnia gitana «aunque también hay payos». Cuando van a por marisco, salen «desde primos a cuñados, y también amigos».
Cuando se les pregunta el motivo de que se dediquen a una actividad ilegal, lo primero que ponen en tela de juicio es que lo sea. Desde su punto de vista «no hacemos daño a nadie, porque vamos a una zona en la que cogemos lo que les sobra a los que van en las lanchas; nos conformamos con la orilla, que es además un sitio a donde vamos desde hace muchos años y no pasaba nada. ¿Por qué es ilegal?». Y, a renglón seguido, cargan contra los mariscadores que cuentan con los permisos necesarios para el desarrollo de su labor.
Los sueldos
Se quejan los portavoces de este grupo de furtivos de que «no se vigile más a los de las cofradías, que están cobrando sueldos de más de ochenta euros por día por resembrar la almeja y luego resulta que, algunos de ellos, son los que se la llevan para vender».
¿Cuándo esquilman los recursos? No dudan en admitir que «siempre que podemos, cuando valen las mareas». ¿Cuánto se llevan en cada jornada? Uno de los interlocutores dice: «Dos o tres kilos por persona. Pues te digo, esta mañana yo saqué tres kilos». ¿Cuánto les han pagado por ellos? «Quince euros, no llega a 2.500 pesetas». ¿Dónde lo venden? ¿A quién? Se miran y evitan la respuesta a esas preguntas.
Reiteran una y otra vez que su único objetivo para salir a la palestra es «dejar claro que nosotros no queremos problemas con nadie, pero tenemos que ganarnos el pan, tenemos que dar de comer a nuestros hijos, que vayan a la escuela y que el día de mañana tengan un trabajo digno y no tengan que hacer lo mismo que estamos haciendo ahora nosotros».
Dificultades laborales
¿Por qué no se dedican a otro trabajo dentro de la legalidad? Aseguran: «Porque no nos lo dan, porque no encontramos nada». «Queremos sacarnos el carné de mariscadores y no nos lo dan porque somos gitanos, no nos dejan opción».
Frente a estas opiniones, no obstante, se encuentra la realidad de una actividad que supone la esquilmación de los recursos y la proliferación de un mercado negro sin controles sanitarios. Una situación a la que la Consellería do Mar quiere poner freno lo antes posible. Y lo hará, como ya se ha mencionado, con todos los medios a su alcance.