18 feb 2010 . Actualizado a las 02:00 h.
Se llevaron una sorpresa porque no tuvieron que aminorar la marcha en la rotonda de Cabreiros, que durante un año fue el punto final de la AG-64. Como Virginia y Rodrigo fueron cientos los conductores sorprendidos. La pareja ferrolana fue una de las primeras. Por la mañana viajaba a Madrid, como suele hacer al menos una vez al mes. Su furgoneta es una asidua de la autovía a Vilalba que, por fin, cumple con su nombre. Virginia dio su veredicto: «Es genial. Se acorta muchísimo. Son solo catorce kilómetros, que no es nada, pero cuando llegas a Galicia de noche y llueve o hay niebla, se nota mucho. Ahora en un plis te pones en As Pontes y de pronto estás por Vilalba. Ni te enteras».