Técnicos del país continental disfrutaron con sus familias de una fiesta en Doniños
«A nadie le gusta una fiesta más que a los australianos, excepto a los españoles». Con esta frase, que puso fin al discurso del capitán Steve Tiffen, máximo responsable en la ciudad del programa de los destructores que Navantia diseña para su país, dio comienzo ayer en Doniños el almuerzo de confraternidad organizado por el Concello ferrolano para estrechar lazos con las familias australianas llegadas a la ciudad para trabajar en los contratos con los astilleros públicos.
Pese a lo desapacible del día, en la carpa instalada en la parcela del antiguo campo de tiro de Doniños, tanto los técnicos de la antigua Bazán como los australianos coincidieron en calificar de «fantástica» la iniciativa. «La cantidad de gente que viene de fuera a trabajar en nuestros proyectos tiene que notar que la ciudad de Ferrol está con ellos», aseguró el nuevo director de Navantia Fene-Ferrol, Esteban García Vilasánchez. A la entrada de la carpa, su antecesor, Ángel Recamán -nuevo director de Construcción Naval de la compañía- hacía los honores de anfitrión, ataviado con una gorra con un canguro bordado. Subrayó lo importante de consolidar la cooperación entre Ferrol y Australia, «más allá de las relaciones comerciales».
«Venimos encantados de la vida. Es la primera vez que se hace un acto de estas características con ellos y esperemos que no sea la última, porque favorece incluso la relación con nuestras familias», explicó José Manuel Gil, uno de los trabajadores de Navantia asistente al acto.
Wayde Bilsborow, técnico del programa de los destructores y residente desde hace un año en A Coruña, acudió a Doniños con su mujer -ataviada con camiseta y cinta del pelo con la enseña de su país- y sus cuatro hijos. Todos, comentó, están encantados en Galicia. «Lo que más nos gusta es que todo es muy verde», explicó su hija Lilly en un casi perfecto castellano. ¿Y lo que menos? «La lluvia», respondieron al instante.
Agasajadas con platos típicos gallegos, en los que no podía faltar la empanada y el pulpo -aunque también se cocinaron en vivo varios cochinillos al espeto- las familias intercambiaron sus impresiones sobre su nueva vida. «Hemos descubierto que es muy difícil para un hablante de inglés aprender un idioma latino», aseguró Tiffen, que no obstante pronunció una buena parte de su discurso en español, mientras que el alcalde, Vicente Irisarri, y Ángel Recamán lo hicieron en la lengua de Shakespeare. Steve Tiffen recordó que las relaciones que se abren entre Ferrol y Australia por los programas navales durarán hasta 40 años, aunque de nuevo evocó al gusto por las celebraciones de ambas comunidades al afirmar entre bromas: «Las relaciones entre los dos países se van a basar, más que en los negocios, en el amor que tenemos por la fiesta».
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