Articulista, abogado, catedrático de la Universidad de Alcalá de Henares y escritor, hoy presenta en la galería Sargadelos su novela «La niña de gris»
04 nov 2009 . Actualizado a las 12:05 h.José Manuel Otero Lastres nació en Cee en 1947. Pero apenas contaba unos meses de edad cuando sus padres lo trajeron a Ferrol, y aquí pasó la mayor parte su infancia. Así que en cierto sentido (o en más de un sentido, incluso...), bien puede afirmarse que es ferrolano. Uno de esos ferrolanos que, más allá de toda paradoja, no nacieron en Ferrol. Hoy, en la galería Sargadelos (20 horas, entrada libre), presenta, junto a Luis Ventoso, José Antonio Ponte Far y José Seoane, La niña de gris . Una magnífica novela que ha recibido los máximos elogios de críticos de la talla de Luis Pousa, y que en el centro de su trama tiene a Ferrol, también.
-Cuando recuerda el Ferrol de su niñez, ¿cuál es la primera imagen que vuelve a su memoria?
-La primera imagen que recuerdo es asistiendo a una clase de párvulos en las Casas Baratas, sentado en una silla pequeña de color azul. Yo vivía en la casa del arquitecto Don Nemesio, y pienso que antes de ir al Colegio de las Discípulas de Jesús Maestro, tuve que asistir a esa clase.
-¿Qué queda, en la ciudad de hoy, de la de aquel tiempo?
-Yo viví en Ferrol desde mis primeros meses de 1947 hasta enero de 1957. Recuerdo que delante de la casa en la que vivía solamente había un campo (le llamábamos el campito ) y que en esos años comenzaron a construirse las casas de los ingenieros. También recuerdo, pero ya muy alejado, el estadio de fútbol del Inferniño. Y peleas infantiles con los del Río del Tronco. Ahora, cuando voy, veo que Ferrol ha crecido mucho, aunque el centro está prácticamente igual que cuando yo residía allí.
-¿Y qué es ahora Ferrol, para usted? Esta ciudad tan literaria, en ciertos aspectos.
-Aunque pueda parecer mentira, yo tengo a Ferrol muy presente en mi vida. En un cuento publicado en Las nubes pueden ser gemelas , titulado El tercer recuerdo , relato la escena de la escuela de párvulos. Pero mi gran homenaje ha sido situar una buena parte de mi novela La niña de gris en esta ciudad. Aquí está enterrado mi padre, en Catabois, de aquí era su familia; y tengo tíos y primos, los Otero y los Pasquín, que tienen origen ferrolano. Por tanto, mi elección de Ferrol como escenario [de la novela] no fue casual, sino que responde al deseo de rendir un homenaje a la ascendencia ferrolana de mi padre y a los primeros años que pasé en la ciudad.
-La historia de las letras europeas está llena de hombres de leyes. ¿De qué manera ha influido esa formación en su voz de escritor?
-Creo que ha influido muchísimo. La formación jurídica tiende a ordenar el pensamiento, y en el mundo del Derecho la precisión en la palabra es fundamental. Yo he tenido la inmensa fortuna de tener un maestro universitario excepcional, el profesor Fernández-Nóvoa, que me enseñó a amar la escritura. Con el tiempo, comencé a utilizar la técnica que empleo al escribir sobre Derecho para expresar mis sentimientos. Manejo mucho el Diccionario de la Lengua de la Real Academia, porque me gustaría mucho que se dijera de mí, y perdóneme este pequeño acto de vanidad, que escribo bien.
-La sociedad ha experimentado cambios muy profundos...
-Creo que Ferrol ha sido fuertemente golpeada por la reconversión industrial que hubo a mediados de los años noventa y por la pérdida de peso que tuvo la Marina en toda España en general, y en Ferrol en particular. Pero yo confío en el renacer de las ciudades, sobre todo cuando cuentan con una clase dirigente activa y emprendedora. Estoy seguro de que Ferrol se irá transformando lentamente y que seguirá teniendo el peso que tuvo siempre a nivel provincial y de Galicia.
-¿Qué hay en su novela de testimonio? ¿Y de documento...?
-Mi novela es, sobre todo, un homenaje a la memoria de mi padre, que murió cuando yo tenía dos años y medio. Y para mí ha sido una gran ausencia. He contado una historia que solo es verdad en una pequeña parte, pero que hará que la figura del Alférez, mi padre, reviva en la mente de cada uno de los lectores. En ese sentido, le he dado una nueva vida, la que tiene lugar en el recuerdo de cada lector. De documento tiene que todos los datos que figura en el Diario del Alférez son reales. Me ha dicho alguien que ha leído la novela que aparece el nombre de mucha gente de Ferrol. He tenido a mano documentos que acreditan los datos que aparecen en el Diario.
-Este siglo nuevo, en el que las tecnologías han cambiado la forma de existir, ¿percibe la realidad de manera más precisa?
-Creo que las nuevas tecnologías son instrumentos maravillosos, que hacen la vida más fácil. Pero no dejan de tener sus peligros. Hay que saber utilizarlas para sacarles el mayor partido posible, pero sin que ello nos cueste perder nuestra propia individualidad y la escala de valores en la que debe cimentarse la vida de un ser que tiene el mayor de los dones: el pensamiento.