¿Por qué una célula de un individuo tiene más carga de ADN mitocondrial que la de otro? La genética en este caso no es, ni mucho menos, la única explicación a esta notable diferencia. En este fenómeno influyen, y no poco, los factores ambientales. Y, una vez más, hábitos saludables como una alimentación equilibrada o la práctica de ejercicio vuelven a entrar en escena, en este caso para reforzar la aportación de mitocondrias -orgánulos que suministran la mayor parte de la energía para desarrollar la actividad celular- al organismo. «Está demostrado -señala el biólogo molecular Francesc Villarroya- que si haces ejercicio físico aumentas la cantidad de ADN mitocondrial». La investigación también abre la puerta para que en el futuro puedan identificarse factores nutricionales que favorezcan el desarrollo de este elemento genético. «Estamos hablando de nutrigenómica, y habría que ponerse a ello», precisó.