| Un recorrido por los entresijos de la creación del escultor luso-ferrolano
Manuel Patinha (Póvoa de Santa Iria, Portugal, 1949) reconoce que «ha llegado una edad en la que he hecho casi de todo». Desde que «hace 33 años que llegué y mi raíz está aquí definida», explica, ha navegado por distintas formas de arte. No obstante, la escultura es su casa y ha llegado a dominar el acero como si fuera arcilla. Cuando llegó a Ferrol «Manuel aportaba un plus de calidad y sabía de arte, lo cual no era fácil de encontrar aquí», dice de él el comisario de la exposición retrospectiva que le dedica el Ayuntamiento en el centro cultural Torrente Ballester, el también escultor Suso Basterrechea. Ahora, prosigue, «ha alcanzado su madurez total». Y eso justifica con creces el homenaje exclusivo a este creador con el que abre la temporada el museo municipal.
La exposición se compone de siete etapas, las siete edades del artista, distribuidas por las diferentes salas del Torrente. Abre la muestra la serie Almas heridas, de 1991. Recoge la obra más figurativa de Patinha, con formas que evocan la agresión a la fauna y la flora. Los silencios del día es la segunda serie. Con fecha de 1997, refleja aquellos «momentos de paz y contemplación» del artista. Y el recorrido prosigue por la fase de Dramas (1998) sobre objetos cotidianos, la serie Isometrías (2000), las Colgaduras (2001) más minimalistas, y el Proceso del Alma (2006-2009).
También hay una sala dedicada a los dibujos y bocetos preparatorios y la escultura pública y monumental del autor desde el año 1995.
En breve los contactos recibirán en su correo electrónico un enlace a la noticia
Gracias por usar nuestros servicios
Revise sus datos y vuelva a intentarlo
Si se vuelve a producir un error, es posible que el servicio está momentáneamente no disponible. Inténtelo más tarde.
Disculpe las molestias. Gracias por usar nuestros servicios