Las desproporciones salariales entre cargos electos se dan en todo el Estado
28 nov 2008 . Actualizado a las 11:33 h.La subida salarial aprobada por PSOE e IU en el pleno del 20 de julio del 2007 fue el pecado original del ya difunto bipartito y ha seguido siéndolo para el gobierno socialista en minoría. La oposición conservadora se opuso frontalmente a ella y el BNG, aunque no la elogió en absoluto, se abstuvo. El gobierno, con el alcalde a la cabeza, hizo un enorme esfuerzo para explicar la decisión a los vecinos y se llegó, en un ejercicio de transparencia poco común en la mayoría de administraciones, a colgar un documento titulado Política Retributiva dos Membros da Corporación Municipal, que aún puede consultarse, en la web del Concello (www.ferrol.es) y que detalla las retribuciones de los munícipes y de los funcionarios..
El asunto resucitó con la ruptura del bipartito. Yolanda Díaz y los ediles de IU, que respaldaron la subida en julio, pusieron como condición una bajada de sueldos para aprobar los próximos presupuestos. Fue uno de los dos últimos machetazos que la corroída estructura del bipartito necesitaba para venirse abajo. Tras la ruptura, el alcalde se bajó el sueldo un 10% y sus ediles un 5%. No fue bastante y la polémica ha seguido pese a los esfuerzos para atenuarla.
PP e IF han reiterado que los 73.000 euros de sueldo para Irisarri aprobados el año pasado le convierten en el alcalde «más caro» de Ferrol y en uno de los mejor pagados de Galicia. Solo Abel Caballero en Vigo percibía un salario bruto mayor que el suyo. Los demás regidores de las urbes de Galicia, todas con mayor población que Ferrol, cobraban menos. Pero, por lo general, los salarios de los cargos públicos se aprietan hacia arriba.
Pero ese criterio, en general, no se aplica. Valga el ejemplo del regidor de Vilanova de Arousa, Gonzalo Durán (PP), que acaba de subirse al sueldo a 59.000 euros por dirigir una localidad de 10.000 habitantes, diez veces menos que Lugo, donde López Orozco cobra solo 4.000 euros más que su colega de Arousa.
Además, el salario bruto anual no indica la totalidad de los ingresos de los alcaldes y concejales. Están los extras por asistir a plenos, comisiones y juntas de gobierno, que en Ferrol ascienden a 590, 40 y 240 euros, respectivamente. Es decir, un alcalde o edil puede cobrar menos sueldo bruto que su colega de otra ciudad, pero si se celebran muchas más reuniones las diferencia podría incluso invertirse.
Todo esto sin tener en cuenta los gastos de representación o de los vehículos oficiales.
Las desproporciones no se reducen a las ciudades gallegas. El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, cobra 92.000 euros, apenas 19.000 más que los que percibía Irisarri; y Emilio Pérez Touriño, con 85.000 se queda bastante cerca. Es más, el alcalde de Madrid o la presidenta de esa comunidad, Ruiz Gallardón y Esperanza Aguirre (PP), cobran más que el máximo responsable del Ejecutivo. Gallardón prevé subir su salario un 12%, pero solo se acercará al que percibe el alcalde de Barcelona, Jordi Hereu (PSOE), que con un sueldo de 125.000 euros brutos anuales gobierna una ciudad con casi un millón de habitantes de diferencia.