Como cada fin de semana desde hace unos cuatro años los vecinos de Piñeiros tuvieron que soportar los destrozos del botellón. «El Concello es el responsable y sigue permitiéndolo», afirmaba el presidente de la asociación de vecinos, José Pita.
Fueron numerosos los daños causados en el parque público, «entre las dos y las seis de la madrugada es cuando rompen marquesinas, buzones, bancos y árboles», afirmaba Pita, que definía gráficamente la zona como «un lugar sin ley». Además, entraron en la guardería y destrozar parte del cierre y una de las casitas. Aunque no son los únicos lugares en los que sufren las consecuencias del botellón, pues los vecinos que acudían a la iglesia de Piñeiros en la mañana del domingo quedaban sorprendidos por la cantidad de basura que allí había.