«Esta agresión, perpetrada por muchas personas, fue coordinada y dirigida por la policía marroquí»

Ivannia Salazar REDACCIÓN/LA VOZ.

ESPAÑA

31 ago 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

La voz de Anselmo Fariña está apagada por el cansancio. Regresó ayer a España junto a 13 de sus compañeros de la oenegé SaharAcciones tras haber sido agredidos y detenidos en el Aaiún por manifestarse a favor de la independencia del pueblo saharaui. Atiende por teléfono a La Voz mientras acompaña en el hospital a su compañera Carmen Roger, que se llevó la peor parte con los golpes.

-¿Sabían los riesgos a los que se enfrentaban por manifestarse en El Aaiún?

-Nos dio miedo la situación porque nosotros no somos unos aventureros, pero ser agredidos era un riesgo que habíamos barajado y decidimos tirar para adelante. Era una manifestación pacífica.

-¿Habían llevado a cabo otras concentraciones de este tipo?

-Era nuestra primera vez. El trabajo de la asociación se inició este mismo año con una persona que acoge todos los veranos a una niña saharaui y otros que estábamos sensibilizados con el tema decidimos unirnos para planificar, entre otras, esta primera acción concreta.

-¿Cuál fue la mecha que encendió el ataque violento?

-Estábamos en la plaza y decidimos empezar. Nos pusimos las camisetas que decían «Sáhara libre», sacamos una bandera saharaui y empezamos a gritar consignas. No sé cuánto tiempo duró esto, pero poco, enseguida se abalanzaron sobre nosotros, se aplicaron a fondo.

-El Gobierno marroquí insiste en que los agresores no eran policías vestidos de paisano sino civiles.

-Esta agresión, perpetrada por muchas personas, fue coordinada y dirigida por la policía marroquí. Durante los días previos notamos seguimientos, algunos de nuestros compañeros fueron interceptados para pedirles la documentación. Además, los golpes eran de personas entrenadas, no de aficionados. Golpes en los oídos con la mano abierta, con el puño cerrado directo a la cara como hicieron con Carmen (que tiene dos grandes hematomas en los ojos), patadas a las pantorrillas... es un comportamiento típico de la represión. Luego vimos a algunos de los que nos golpearon en la comisaría.

-¿Cómo fue la detención y la estancia en comisaría?

-El mismo hombre que ordenaba que nos golpearan ordenó que se detuvieran, y nos llevaron a rastras a un furgón policial, que fue el primer signo oficial que vimos. Una vez detenidos, a algunos compañeros intentaron sonsacarles si estábamos financiados por Argelia. Nos dijeron que estábamos haciendo una actividad ilegal por no pedir permiso, pero ¿a quién, a Marruecos, que está ocupando ese territorio sin que nadie lo reconozca?

-¿Recibieron atención médica?

-Ante nuestra insistencia trasladaron al hospital a dos compañeros, pero las recetas médicas fueron retenidas por la policía. A Carmen no quisieron ni darle hielo para desinflamar un poco las heridas de la cara.

-Finalmente los trasladaron a Casa España. ¿Fue un alivio?

-Eso creímos. Hasta que un funcionario marroquí de Casa España nos advirtió de que estábamos bajo arresto domiciliario y que no podíamos salir de ahí.